sábado, 18 de mayo de 2019

PIEL DE TIGRE





https://www.youtube.com/watch?v=6EA-MIYY1bg

Las palabras aparecen rotas allí donde se acumulan los recuerdos. Esa y no otra es la razón por la que hasta ahora no podía escribir.

Hace tiempo tomé una decisión, no volver a cerrar los ojos; no seguir caminando dormida.
Una canción te ha traído de nuevo al borde de mi piel, o quizá haya sido el viento, no importa. Intentas arrebatarme las páginas nuevas de mi vida. Lo haces bien.
He llegado a pensar en quemarlo todo. El último incendio que presencié estaba rodeado de miedo. Esas cinco letras giraban danzarinas alrededor de las llamas que provocaste. Me quemaron los ojos y estuve ciega durante mucho tiempo. Probablemente lastimaron también mis oídos, pues no escuché el grito que, desde lo más profundo de mi ser, intentaba alcanzar mi corazón.
Hoy sé que puedo curar las palabras, pegarlas una a una.
Las cicatrices son el éxito de nuestra hermosa fragilidad a lo largo de la vida. Igual que en el Kintsugi, ese maravilloso arte japonés en el que todo aquello que se rompe cobra mucha más belleza al ser reparado. Realzan cada una de las grietas con una resina o barniz espolvoreados de oro para hacerlas visibles y luminosas, igual que la piel de un tigre.
El poeta Rumi decía que, la herida es el lugar por donde entra la luz.

He comprendido que no sirve de mucho intentar dejar atrás el pasado como algo que no forme parte de ti. Que luchar para olvidar implica conflicto con uno mismo y con todos los que te rodean.
Así que he dejado de hacerlo.
He dejado de luchar.
La aceptación desde la comprensión, y el perdón hacia los demás, pero sobre todo hacia uno mismo, es el metal más valioso con el que pegar cualquier tipo de herida, cualquier tipo de palabra.

Si he de escribir nuestra historia mil veces, lo haré, pero ya no habrá condena para mis sentidos.
Te conozco.
Tú, soy yo.

El pasado camina a mi lado, no sobre mí.
Soy libre.


*Imagen: Internet





 




viernes, 2 de noviembre de 2018

LA GUÍA


https://www.youtube.com/watch?v=z7MGVo26Yz0


Tengo una guía de bolsillo para situaciones fuera de lo común. Situaciones de alto riesgo por aquello que llevamos dentro.
Aún no la he abierto, no porque no haya creído necesitarla decenas de veces, sino porque lleva unas complejas instrucciones de uso.
Un día dediqué tanto tiempo a intentar descifrarlas que, acabé olvidando lo que me angustiaba para volcar mi ansiedad en aquellas palabras. Parecían estar escritas en un idioma antiguo, con símbolos y caracteres incomprensibles. No se me dan bien los idiomas, así que he ido postergando, con auténtico pesar, aquello que podría salvarme de llevar una vida mediocre.
Una particularidad de estas instrucciones es que se abren como un desplegable. Por lo que pude apreciar en las diminutas ilustraciones que iban impresas en vertical a la derecha de la extensa leyenda explicativa de ellas mismas, intentaban marcar un orden de uso, algo que a mí, sinceramente, me parecía un jeroglífico.
Se trata de un folleto tipo prospecto, como el de los medicamentos, esos que si los lees hacen que empeoren tus síntomas y enfermes mucho más. Esos que son imposibles de volver a plegar sobre sí mismos cuando la cabeza, el estómago o la espalda está a punto de estallar bajo tu epidermis; y las náuseas se agudizan, retorciendo el dichoso papel impreso entre tus manos temblorosas, sudorosas y aturdidas. Creo que solo un ingeniero de la NASA sería capaz de conseguirlo, devolver aquel intrincado de laminado papel a su estado inicial, para guardarlo en la caja de la que nunca debió salir.
Por prescripción facultativa, nunca leas el prospecto de un medicamento o serás carne hipocondríaca macerando ante un lenguaje indigesto de vademécum.
De manera que tengo esta llamémosle «guía de supervivencia para sobrevivir» y me aterra enfrentarme a ella, cuando no tengo ni idea de cómo afrontar mi propia vida repleta de miedos e inseguridades.
Irónico.
Quizá sea una excusa.
Sí, seguro que es una excusa, como tantas otras que nos ponemos para no salir de la zona de confort que hemos y han construido para nosotros. Anestesiándonos  con decenas, centenas y millones de mensajes subliminales que devoran como la lepra nuestro autentico Ser. Y de esta manera, seguir así, lamiéndonos las heridas, poniendo tiritas caducadas en cada arañazo y golpe que te ha propinado la vida, y que tú mismo has llamado a través de una megafonía enganchada de los pulmones a un universo expectante de nuevas y flamantes víctimas. Gritándole al mundo: «mira cuánto sufro y he sufrido»  Y de esta manera caminar agachando la cabeza, porque la losa que tú mismo te has puesto sobre los hombros la encargaste a medida, de tu talla, para el resto de tu vida. El día que decidiste ser esa víctima.

He salido a dar una vuelta, la llevo en el bolsillo, la guía de supervivencia, con sus instrucciones.
Hoy no hay viento, quizá me atreva a desplegarla. Me sentaré en el suelo de cualquier plaza o parque bajo el sol de otoño, e intentaré comprender por qué la vida, al menos la mía, necesita una guía.

He visto que en negrita y cursiva, en la parte inferior de las instrucciones y en letra muy pequeña marcada por unos asteriscos dice:

   *Marrón: este color representa diferentes alturas del relieve.
   *Negro: este color es usado para señalar las curvas del nivel,        los límites del Estado, las ciudades, las líneas férreas y los nombres en general.
   *Rojo: este color se usa para identificar las vías de comunicación, las instalaciones industriales y la población.
   *Azul: se usa para referirse a las aguas, como los ríos, lagos, mares, cascadas, entre otros.
   *Verde: este color se usa para identificar la capa vegetal, como los bosques, las selvas, sabanas, entre otros.


Dejo caer la guía al suelo.
Mi mano se desploma.
Otra vez han desordenado los estantes en la librería.
Ahora que la había desplegado…

Quizá sea una señal.
Quizá sea hora de emprender un viaje.
Un viaje al centro del corazón.

Tema: Justin Vernon. Satisfied Mind
Imagen: Internet






domingo, 12 de agosto de 2018

SOLTAR




https://www.youtube.com/watch?v=wl_wFFhQZ6M&list=PLws4cSjvcS5qIqJCy0mw_5N2DZg5bgMzl


El concepto de cerrar puertas o episodios en tu vida es algo que cuesta mucho de asimilar. Incluso cuando eres consciente de que eso es lo mejor, soltar amarras es de las situaciones más duras a la que nos enfrentamos los seres humanos. Ya sea por una muerte, o por una separación de otro tipo en cualquier relación. Decir adiós parece que no entra dentro del programa que llevamos insertado en nuestras células, aun siendo de las cosas que más veces vamos a vivir en nuestra vida, jamás  estamos preparados. El momento nunca es el oportuno, ni la circunstancia que estemos viviendo nos parecerá la adecuada para de una manera consciente dejar atrás el pasado.
¿Cómo saber que ha llegado ya? ¿Acaso es necesario cortar el cordón umbilical para siempre cuando las emociones te arrastran incesantes hacia los recuerdos?

Siempre hay una señal.

Los recuerdos no existen.
De alguna manera al almacenarlos y traerlos al momento presente nuestra mente los hace reales, espejismos con los que podríamos seguir viviendo el resto de nuestras vidas.
Cuando te niegas a dejar atrás, en definitiva, a soltar, solo te haces daño a ti mismo creando una falsa realidad en tu cabeza. Nuestra mente es muy tonta y se cree todo aquello que le decimos, por lo que una persona podría vivir (algunas lo hacen) de recuerdos, e incluso de recuerdos ficticios, durante toda su vida.
Desde luego esa no es la situación más deseable para ninguno de nosotros.
Todo aquello que hemos experimentado a lo largo de nuestra vida, su única función consistía en traernos al momento presente.
Aquí y ahora.
Todo, absolutamente todo.
Lo único que vives es el ahora.

La señal aparece un día cualquiera. Si tienes los ojos bien abiertos serás capaz de identificarla y si no, es posible que vuelva a aparecer más adelante, cuando estés preparado. Puede llegar de distinta manera, más o menos dramática, sencilla o dolorosa, pero llega, siempre llega.

En mi caso se trató de un cuchillo afilado en el corazón. Se clavaba una y otra vez, desmembrando, desollando y matando cualquier resto de luz que pudiera existir por lo sentido y vivido.
Hasta ahora me negaba a creer que eso fuese posible.
El amor siempre sería más fuerte.
El amor sería capaz de vencer las más dura batalla.
Y aunque a mí me pareciese en ese momento cruel y no lograra comprender, el amor, se confirmó como ganador.
Me ha costado mucho verlo. Ser consciente de que no había ninguna lucha. No había batalla que desempeñar, ni tan siquiera discusión en la que enzarzarse. Solo debía abrir los ojos para darme cuenta de que todo ocurre por una razón. Y de que la razón más importante es la que sigue provocando que mi vida sea esta.
El amor.
No sé explicarlo mejor, podría haber esperado a que las palabras llegaran, pero he sentido que necesitaba decirlo en voz alta.
Todo está bien.
Todo es perfecto.
Todo es como debe ser.
Soy quién y cómo debo ser, con lo que la vida me ha ido poniendo delante. En ocasiones generosa, en otras me ha mostrado sus manos vacías, provocando en mí estados de tristeza o desesperación.
De nuevo otra lección más que debo aprender para ir completando mi alma. El perdón.

Cuarenta y siete saltos de fe he dado ya en esta encarnación. Y en todos ellos deseos e ilusiones proyectadas en más de trescientos sesenta días; colocados uno tras otro como fichas de dominó sobre un tablero invisible.

Este es el momento.

Echo la vista atrás y me paseo tranquila por los acontecimientos vividos, sin peso, sin carga alguna. Repaso mentalmente y con el corazón en la mano todo aquello que te ha sucedido, lo que me ha ocurrido a mí y  también al mundo. Y lo dejo ahí atrás, desde la paz. Con esta calma que últimamente se sienta a mi lado. Sin miedo.

Mi viaje, que se inició hace muchos años, sigue siendo un maravilloso aprendizaje en el que no dejo de conocerme mejor, de sanarme y sin duda alguna de aproximarme poco a poco a esa luz que toda alma aspira alcanzar.
La luz del auténtico Hogar.

*Fotografía de Graciela Portilla


martes, 7 de agosto de 2018

MAMÁ

    La luz de aquellos leds en forma de  estrellas rompía la oscura noche. Mientras, ella dormía sobre un colchón de aire como una niña sobre una nube de algodón de azúcar. Sueños quizá dulces bajo el efecto de los fármacos, quién sabe qué pasaba por su cabeza cuando su respiración se aceleraba y su tez blanquecina se empapaba en sudor. 
Es posible que corriera por una playa con sus pies descalzos, sintiendo la arena abrazar sus dedos. Se dejara caer en la orilla a merced de las tibias olas que humedecían su cuerpo agitado por tanta excitación. Y allí tumbada sobre la arena húmeda de la madrugada, sonreiría con sus labios de rojo carmín, mirando la inmensidad del cielo donde bailaban cientos de  estrellas.
Pero era un cielo de placas de escayola.

Su alma joven había echado el ancla por la borda, no iba  a permitir que el barco zarpara ya. Esta tripulante llevaba un billete sin validez, se lo dieron equivocado cuando sin mediar palabra lo sellaron a su muñeca izquierda -Todo está bien- dijo aquella mujer con una sombra pegada a ella -solo le dolerá un poquito- Y entonces varios cables colgados de un cielo gris comenzaron a administrar drogas que sanan…

El diagnóstico, al igual que el de un electrodoméstico estropeado, llegó con palabras incomprensibles que zumbaban en nuestros oídos. Y aquellas sonrisas -todo irá bien- mientras los dientes  se les salían de los alvéolos, resultaban grotescas; con aquellos ojos desorbitados después de una guardia de 24 horas.

Entonces te vas con las palabras grabadas en tu memoria
-todo irá bien- que se repiten como la canción pegadiza de ese verano.

Pero cuando te has tragado el estómago y lo está digiriendo tu intestino delgado, para después deshacerse de él en aquél aseo compartido con unos desconocidos, y se perderá entre los residuos de algún tipo de depuradora de desechos en el sótano de aquel vasto edificio impersonal y monstruoso, la vida, tu vida, comienza a parecer irreal.

Ya has perdido tu estómago, y con los días que se avecinan, no será el único órgano que se romperá o desmembrará mientras la ves, día tras día, debatirse entre la vida y la muerte. Entre el dolor y las reacciones a decenas de fármacos; temblores, sudores fríos, alucinaciones, agresividad, negación, frustración, terror.
Y tú, nosotros, quienes la amamos, queremos confiar, pero la señora con la sombra vuelve, y nos dice y nos desdice. Y entonces sientes que tu mundo se desintegra porque ella es todo, es quien te dio lo más grande, te dio la vida y todo lo que va con ella.

Y se repiten las noches, con estrellas de leds. Con el sueño olvidado en un sillón que tiene aroma a café de máquina, desinfectantes y otros tantos olores indescriptibles cuando compartes 16 metros cuadrados con 4 personas.
Y lo peor, compartes el dolor…el miedo, con la impersonalidad. Con la indiferencia. Con la soledad.

Tú, nosotros, solo podemos besarla, abrazarla y decirle que sea fuerte, que luche. Y ella te dice -tengo miedo de estar aquí, no quiero irme, quiero estar con mis hijos. Me siento joven- Y tú lloras lágrimas por dentro que van directas a tus tripas porque ya perdiste el estómago, y pronto te quedarás también sin garganta de tanto gritar desde la calle -dónde está Dios, ven y sálvala- No debe marcharse, aún no.

Y vuelve la señora con la sombra y te dice que todo ha empeorado que no saben y que es posible que ocurra. Y tú, nosotros, perdemos un pulmón, nos quedamos sin aire, y un trozo de corazón porque si ella muere, se lo llevará para siempre. Y así nos encontramos, los 4 hermanos, mutilados para siempre bajo la noche de estrellas de leds con un techo de escayola.
Y rezas, o hablas con el universo, o con quien sea que haya, o con nadie, quizá solo con tu consciencia y pides, suplicas de rodillas en aquella playa en la que ella se tumbó siendo joven y hermosa, con labios rojo carmín.
Y suplicas que vuelva. Aún tiene algo que hacer. Debe darnos algo más a cada uno de nosotros antes de emprender el viaje sobre el camino de baldosas amarillas.
Ya tiene sus zapatos, sí, de color rojo, su colcha mágica y su perro.
El viaje a la ciudad Esmeralda lo hará con alegría porque su alma es pura, siempre lo ha sido.
Ella sabrá cuando es el momento, no la señora de la sombra con nariz de bruja…

Nos veremos en Oz, pero mientras seguiremos bailando contigo bajo las estrellas, las del cielo de verdad. Corriendo por tu playa con los pies descalzos y disfrutando del olor a mar que trae la brisa al acariciar tu rostro. Compartimos órganos, nos los diste al nacer, y ahora nosotros te los damos para que vivas hasta que el tornado de algodón de azúcar te lleve donde mereces estar, en tu Hogar.
Te queremos, Mamá.


domingo, 29 de julio de 2018

MAREA VIVA



He visto en qué te conviertes cuando ella posa su mano blanca sobre ti. Se rompe tu transparente piel, y tus entrañas se esparcen sin pudor sobre la arena. 
Te quedas muerto, atrapado en tierra.
Puedo escuchar tus gritos de angustia, igual que los de una madre cuando le arrebatan a su hijo.
Y es hoy, al día siguiente, cuando comienzas poco a poco tu baile para vengarte y recuperar cada gota sin cuerpo. Clamas ayuda al cielo que, sin pensarlo acude agitando el viento, arrojando nubes oscuras cargadas de ira.
Loco, te vuelves loco y en cada nueva embestida alargas tus dedos de espuma, para recuperar todo aquello que te pertenece.
Eres magnífico.
El único ser capaz de dar y quitar vida.
El único capaz de recuperar cada parte de sí mismo.
El único que puede debatirse entre locura y cordura, siendo siempre vencedor.
Bondadoso anfitrión cuando te lo propones.
Tan solo ella consigue alterarte, Mar, cuando te reta en duelo las noches de Luna Llena.
 

sábado, 14 de abril de 2018

HOGAR


https://www.youtube.com/watch?v=xG0Wa3aJm6g&list=RDMMxG0Wa3aJm6g&index=1


Lleva un tiempo con el agua al cuello.
Se estira.
Se pone de puntillas e intenta coger aire. Mantenerlo en sus pulmones, relajarse, bailar descalza.

Amante líquido con quien sueña en las horas oscuras, discurre rutilante por su piel creando estanques en las comisuras de su cuerpo.
La seduce con el agua dulce de los ríos, acunándola en un abrazo transparente. O arrastra olas desde los océanos, y viste con blanca sal su cuerpo.
Pero no es suficiente. Cada molécula de agua espera paciente el hambre o la sed. Entrar dentro, mirarla a los ojos del alma y que se quede en su profundidad para siempre.

Intenta besarla.
Nunca antes lo hizo.
Roza sus labios con el mar.
La fragilidad y el anhelo abren su boca con ansia y la última bocanada de aire que la mantiene despierta se diluye. Está expuesta a horcajadas ante mares y océanos, y el agua roza su paladar con dedos lascivos de coral.  
Es su Ser lo que desea.
Antes de poseerla también por dentro, se recrea en su húmeda cavidad, admira la belleza roja del sonido que le atrae de su interior. Un vibrato en do sostenido que poseen los encarnados. El eco de la existencia física.

Y ella se bebe ese mar.
Lo hace poco a poco, a pequeños sorbos.
Se bebe la vida, con los ojos cerrados.
Ya no tiene miedo.
Ha vuelto a casa


sábado, 2 de diciembre de 2017

A PUNTO DE NIEVE






He encerrado tus palabras debajo de mi piel.
Las até con el aroma dulce de tu recuerdo,
batiendo a punto de nieve tu imagen inmaculada.
 
Abro así de nuevo las fauces de mi destino,
dejando entrar a chorros un manantial anónimo de emociones.


Despertaré casi sin sentido,
después de un coma profundo en el que me perdí entre transfusiones de amor inyectadas en vena.

Ahora lo veo claro.
Enfermé.


Imagen: The Fountain

jueves, 17 de agosto de 2017

QUE MAÑANA SEA HOY





Hoy podría haber teñido tu piel 
erizada bajo el color de mis dedos.
Y regado tu aliento con el deseo que encierra mi boca.
Hoy podría haber besado tus labios
paso fronterizo a los países de tu cuerpo.
Y acunado tu mente entre mi pecho,
mordiendo tu cabello
que sabe a tormenta sobre el mar del invierno.
Hoy podría haber cosido tu cuerpo al mío
como una vela izada a los vientos,
y lamido tus palabras de terciopelo.
Hoy podría haber viajado atrapada en tu mirada
lejos,
y desnudando mis sentimientos te diría:
te quiero.

Imagen: Winter Song
Tema: https://www.youtube.com/watch?v=pm4FjTR3jWg

lunes, 20 de marzo de 2017

POEMA A LÁPIZ


https://www.youtube.com/watch?v=M8Wt3dhF4fU


Tengo un lápiz en mi dedo

con la punta chata y roma,
como el lápiz de un carpintero.
Tanto he escrito ya de mi vida
con letra gorda  gris claro,
como una sombra
que se desliza por mi mano.
No distingo letras
pues ahora son solo trazos.
Cojo la cuchilla
y lo afilo hasta el hueso,
donde la punta se afina
y poder escribir así algunos versos.
Entretanto me divierto garabateando,
vertiendo la sangre roja y  
el carboncillo negro.
Se quedan ahí las palabras
que nacen de mi dedo,
las pasiones en púrpura y
los dolores de duelo.
Ayer me comía las uñas,
debajo estaban los versos.
Intentaba llegar a ellos
tragarlos para decirlos,
cuando llegue el momento.
Pero yo no escribo poemas,
tampoco versos.
Y aquí estoy
entre la sangre y el lienzo,
jugando a ser escritora,
cuando tan solo
me corto los dedos.

Foto de Velvet Estef.
Barrio del Carmen. valencia.



sábado, 21 de enero de 2017

ESTOY ESCRIBIENDO UNA HISTORIA


https://www.youtube.com/watch?v=DaH4W1rY9us

Estoy escribiendo una historia.
No habla de ti
y tampoco de mí.
Estoy escribiendo una historia,
todo seguido,
que corre por los pasillos
detrás de las palabras.
Y echo de menos las rimas
asonantes,
las consonantes,
con metáforas
que guardo
dentro de una caja.
El símil,
me acecha
detrás de una página.
Estoy escribiendo una historia,
y tengo que guardarme
en el bolsillo
la retórica y
ser estoica.
Contar los hechos,
sin versos,
con punto y
seguido.
Diálogos,
guiones,
giros y
puntos de vista.
Estoy escribiendo una historia,
Y a veces me revelo.




Imagen de la película: Un puente hacia Terabithia

Tema: Oats in the water de Ben Howard

viernes, 26 de agosto de 2016

LA MUERTE


           
https://www.youtube.com/watch?v=c-G5opHpKtI

 Nacemos. Llegamos a este mundo entre lágrimas, dolor y un millón más de emociones que olvidamos. Todas ellas  permanecen en algún lugar de nuestro cerebro agazapadas, ya que si fuéramos  del todo conscientes en algunos casos serían infinitamente traumáticas. Pero es un hecho que se almacenan en nuestro código de barras.
Desde ese momento un sinfín de vivencias nos esperan como un libro abierto de aventuras que, se sucederán a lo largo de nuestra vida e iremos pasando páginas y seremos los protagonistas de nuestra historia, queramos o  no. Y nos educarán de la mejor forma posible para que las sintamos, para que disfrutemos cada instante sea del tipo que sea. La vida no siempre es de color de rosa. Pero la belleza está latente en cada paso que damos, en cada gesto, en cada respiración. Si nos detenemos un momento, si ralentizamos el motor están ahí, palpitando a cada golpe de vida. Como dice aquella frase de película,  “la vida es una caja de bombones y nunca sabes cuál te va a tocar”
Los hay dulces, también los hay con sabores inimaginables; estos son capaces de evocarte situaciones y momentos del pasado, incluso pueden transportarte a lugares de ensueño. Pero también están los amargos, los que pican en tu lengua como mil ortigas que se clavan a la vez. Entonces piensas que, si comiendo otra de aquellas tentaciones de chocolate podrás borrar de tu paladar el sabor que ha dejado como una apisonadora de dolor. Y elegimos nosotros mismo ante aquella caja abierta si seguir o no. Decidimos, tomamos consciencia de lo que deseamos hacer.
Ojalá todo fuese tan sencillo como eso.
La vida es en blanco y negro. Dolor y alegría. Lo intermedio es mediocre.
Pero aquellas personas que en su mejor hacer intentan guiarnos, y me consta que es una labor compleja digna de medalla, hay algo para lo que nunca nos preparan, y es para lo único cierto de nuestra existencia. La muerte. No hay bombones de ese sabor envueltos en papel brillante, ni adornados con semillas de frutos exóticos, tan siquiera aquellos rellenos de licor.
La muerte se esconde bajo el papel dorado del cartón prefabricado con forma de corazón.
Nadie sabe qué le deparará la vida. Aun tomando nuestras propias decisiones, los cruces de caminos son tan insospechados que en ocasiones no poseemos todas las cartas para echar una partida. Y muchas veces no somos capaces de mantener la cordura del alma. Entonces hablamos de destino y casualidad.
Yo creo que llegamos aquí con un contrato, con una serie de intervenciones que debemos hacer y cuando las cumplimos, tengamos la edad que tengamos, nos marchamos. Muy probablemente no seremos conscientes de aquello que hemos hecho, de todo lo que hemos aportado a las personas que nos rodean y de cuánto dejamos de nosotros en este mundo, pero a mí esta manera de pensar me alivia, me da paz el pensar que cuando me marche habré cumplido con el propósito de mi vida, que además de disfrutar de ella, otra de mis labores era hacer regalos a mis semejantes y seres queridos.
La vida es un milagro, un don maravilloso que no debemos desaprovechar, pero debemos ser conscientes de su fecha de caducidad. Todo tiene un principio y un fin.
Tengo la certeza absoluta de que nadie muere si seguimos recordándola y amándola.
La muerte puede ser cruel, puede llegar con lágrimas y dolor…pero ¿acaso no fue así como llegamos a este mundo?
Quizá, lo creas o no, morir sea volver a nacer.
Sed felices.


Imagen de la película " El árbol de la vida"

miércoles, 17 de agosto de 2016

CUANDO LA INSPIRACIÓN MUERE

Enciendes una varilla de  incienso. Algunas velas y te sirves una cerveza bien fría. La brisa y la luna se dejan ver y sentir a través de las cortinas. Te acomodas en la silla, haces crujir todos y cada uno de los huesos de tu mano, de tu cuello. Pones un cd en el equipo de  música, apagas la luz y diriges tu mirada hacia el ordenador. Su luz intensa te ciega e intentas palpar lo que te puede salvar del desastre, tu bloc de notas y una decena de papeles repletos de sin sentido.
El ambiente es propicio, diría incluso que embriagador.
Tienes una carpeta de emociones escondida tras esta pantalla y cien más entre las páginas de tu diario. Quieres, deseas convertir esos sentimientos en palabras y caramelizar cada una de esas historias que ansias contar, desgranar lo que fue tuyo y dejarle al mundo pequeños platos de postre con un pedacito de corazón latiendo.
Pero tu mirada sigue clavada en esta página en blanco estéril. Una conocida sensación recorre tu columna vertebral, un escalofrío sacude tu cuerpo y la angustia se apodera de tu estómago. Esa opresión, ese tamborileo insistente en tu pecho, el hormigueo en las manos, en la cara. Lo conoces bien y está a punto de producirse. Las pulsaciones aumentan. Sientes como tu corazón migra a tu garganta, de donde sabe Dios si marchará alguna vez; la vista se nubla y ya apenas sientes el resto de tu cuerpo. En unos instantes, oficialmente, sufrirás un ataque de pánico y éste bloqueará cada uno de tus cinco sentidos. Un pitido ensordecedor te dejará aislado del mundo. Tu lengua se transformará en un trapo rasposo y pesado en tu boca,  taponando tu garganta e impidiendo cualquier molécula de aire penetrar en tus pulmones.
Estás perdido, no puedes controlar tu cuerpo, ni tu mente, ni nada que pueda llamarse tuyo.
Tal y como yo lo veo tienes tres opciones.
Uno. Llamar al 112 en cuyo caso te llevarán al hospital más cercano. Te harán todo tipo de pruebas para descartar el infarto, y te drogaran y dejarán en observación durante 24 horas; para soltarte con tu ropa en una bolsa de plástico supuestamente fuera de peligro. 
Dos. Sentarte con la cabeza entre las piernas y respirar dentro de una bolsa. Esperar que el oxígeno vuelva a circular a una velocidad "normal" a través de tus arterias, e irrigue tus órganos vitales restableciendo ese estado de salud deseado por cualquier ser humano; lo que te dejara fuera de circulación igual que la opción uno.
Tres. Cerrar los ojos un instante. Emborracharte de ti, de tu esencia, de todo aquello que eres tú mismo y ahora está luchando por salir dando patadas y puñetazos a tus ya fatigados miembros; y dejar que tus dedos se deslicen sin ese convencional sentido sobre las palabras, acariciando de forma convulsa lo vivido, lo sentido. Liberar en cada palpitación lo que crees que te pertenece, aunque en realidad sabes que ha sido un préstamo para poder seguir respirando en pequeñas dosis y, que tendrás que devolver al final de tus días.
La varilla de incienso se ha apagado, la vela exhala su última luz, la botella está vacía y la luna...la luz de la luna te ha abandonado.

lunes, 8 de agosto de 2016

ERES


https://www.youtube.com/watch?v=zOKtfbHlhSw


Eres aquí. Eres ahora. Eres ayer. Eres todos mis yo. Eres aquello que aguarda y espera. Eres la ausencia. Eres el dolor. Eres la sonrisa perpetua. Eres la angustia de mañana. Eres la felicidad escrita. Eres la pena y la alegría. Eres la melodía. Eres el abrazo y el beso. Eres aquello que mi piel anhela. Eres la ilusión y el sueño. Eres una amalgama de sin sentidos de mi razón. Eres el desayuno y la cena. Eres el calor de la noche. Eres el frío de la madrugada. Eres sábanas blancas. Eres el abrigo del invierno. Eres el sabor de las manzanas. Eres un café en cualquier lugar. Eres lo que mi vientre clama. Eres sangre. Eres sed. Eres hambre. Eres aquello que mi mente imagina. Eres el olor del heno. Eres un árbol que cobija. Eres el verbo y el adjetivo. Eres un presente a mis pies. Eres una cuerda. Eres una rama que cruje. Eres el viento que gime. Eres gotas de rocío. Eres un campo de amapolas. Eres viento. Eres lluvia. Eres doncella y caballero. Eres lucha. Eres amor. Eres tristeza. Eres muerte. Eres un corazón que palpita. Eres calma. Eres paz. Eres el karma de mi ser. Eres estrellas. Eres agua fresca. Eres arcoíris. Eres una canción. Eres un tiovivo. Eres amanecer. Eres tristeza. Eres el monstruo de mi pesadilla. Eres la tregua de mi alma. Eres la mano que me acaricia. Eres el beso en mi mejilla. Eres la pasión contenida, la pasión desatada. Eres inocencia. Eres la luz. Eres la oscuridad. Eres infinito y eres final.
Eres horizonte.
Eres cielo.
Eres mar.
Eres.
Y con eso me basta.



viernes, 15 de julio de 2016

ELLA


 Tema: 

Cinematic Orchestra - To Build A Home


Rompe la muerte el silencio de la noche. Entra sin ser invitada. Se acomoda en tu cama. Te abraza. Susurra entre tu cabello todo lo que deseas oír y te dejas mecer por su atractiva voz, por esa melodía que acuna tus sueños. Manos que se pierden en tu piel. Caricias oscuras que entrañan un desconocido pero ansiado deseo. El calor de su aliento muerde tu pelo. Escalofrío. Rojo. Arde el hielo como un campo de paja. El ansia tiñe las paredes. Gotea en el suelo marcando cada segundo de vida que se escapa por la ventana. Tu boca se quiebra. Se retuercen los labios en tu rostro y una mueca absurda hace caer la máscara. La piel es tu único abrigo. Ella lo sabe. La penetrará con sus uñas, con sus dientes, hasta que no quede nada de ti. Sucumbes. Caes en sus entrañas. Tus lágrimas lubrican el inevitable encuentro de esas dos almas. Blanco y negro. Un dominó de una sola ficha late sobre las sábanas. La partida está ganada. No te resistes, sabes que no puedes. Juega sucio con un as en la manga. Caen los párpados y tus ojos se giran dentro para no ver el desenlace. Los pulmones se abren y entra. Oscuridad. Fundido en negro que galopa sobre ti y te arrebata el alma. Descargas de deseo. Tiemblan las piernas, tiemblan los brazos, tiembla tu vientre, tiemblan tus labios. Tiemblan las paredes, tiembla el mundo mientras te abandonas al instinto y…mueres.
Sí, mueres.
La piel sobre la cama.
El alma arrebatada.
Ella te perseguirá mientras vivas.
Ella te conoce.
Ella espera.
Ella es.
Ella.
No tengas miedo.
O quizá sí.
Tú decides.


miércoles, 22 de junio de 2016

JUGUETES




Una ventana abierta es una invitación a conocer qué se encuentra al otro lado. Entrar en un hogar ajeno sin tarjeta de vista, con las pupilas dilatadas dispuestas a ver una proyección de vida en formato reducido.
Cada noche al volver a casa me siento en mi terraza, mientras saboreo una bebida con los grados suficientes para adormecer mi cuerpo cansado. Y observo. Escudriño la pared de cemento que tengo enfrente repleta de pequeñas pantallas, salpicadas de instantes cotidianos. Pero siempre me paro en el mismo lugar.

Veo los juguetes amontonados en un rincón, apilados como soldados rendidos después de una dura batalla. Muñecas sonrientes, aviones desvencijados, dinosaurios con dentaduras descomunales que no se han comido a nadie en su vida, peluches desprovistos de pelo que lo dejaron probablemente sobre el suelo de la casa. Todos encuentran durante la noche el descanso del guerrero y respiran satisfechos por ver cumplida su misión de hoy.
Dos niños pequeños están sentados en el sofá; miran fijamente hacia un lugar que yo no puedo ver, aunque mi intuición me dice que la televisión absorbe toda su atención. Mientras, sus padres van de un lado a otro preparando lo necesario para la cena. Un hule de florecitas sobre la mesa recibe con gusto los humeantes platos; el agua embotellada, los cubiertos, los vasos de plástico con dibujos infantiles que se disponen de manera anárquica sobre ese lecho de plástico industrial. Presidiendo en silencio este humilde altar se alza en el centro un descomunal rollo de papel de cocina, como un tótem blanco e inmaculado al que reverenciar y dar gracias por los alimentos que van a recibir. Todo está dispuesto. Unas rítmicas palmadas resuenan en toda la calle: mamá llama a la mesa. Los pequeños se levantan de un salto y se dirigen a sus asientos. El padre estruja a uno de ellos con un abrazo mientras el niño se retuerce de risa en su silla. El otro reclama atención levantando los brazos hacia su madre, y ella va, y le besa en la frente mientras lo acerca un poco más a la mesa.
Mamá corre la cortina. Coge a papá de la cintura y bailan.
La luz del interior los transforma en un hermoso teatro de sombras chinas. Una entrañable estampa de principios de verano con sabor a palitos de merluza aderezados de kétchup.

Sonrío.
Acaba la película de esta noche.

Me pregunto qué verán ellos a través de mi ventana.

https://www.youtube.com/watch?v=WCPacPY8w9M

domingo, 5 de junio de 2016

GLORIA


Gloria en la piel de los amantes. Se elevan al cielo los besos de la pasión como clavos en la cruz del amor. Una letanía que se escucha entre los bienaventurados de corazón, cánticos de una ofrenda digna del viento, del cielo, del mar. La oración de los abandonados. 
Acógeme en tu seno y hazme digna de ti. Oh, amor!

Lloran las noches. Y yo me derramo con ellas. Envuelvo mis lágrimas en la piel de los abrazos perdidos, del amor ahogado en el llanto. Dejo que la oscuridad recoja los pedazos de mi cuerpo destrozado y los cosa a tu memoria por los siglos de los siglos. Amén. Amén. Amén.


* Imagen: Knight of Cups
* Música: Wake  Up "Arcade Fire"
https://www.youtube.com/watch?v=aTyKDWv4q38


sábado, 21 de mayo de 2016

DELIRIOS DE PRIMAVERA



Tu pulso acelerado derrama palabras entre mis finos dedos. Observo mis manos cubiertas de ti que se sumergen en cada centímetro de tu cuerpo. Buscan los puntos cardinales donde descansar mi cálido aliento y, dibujar después un mapa transparente de saliva y besos. Aroma dulce que cabalga sobre mi piel ahora desnuda, un continente que ansía traspasar la epidermis de tu mar, bañarme dentro del maremoto de agua tibia que fluye por tu cuerpo, conjugando el verbo escrito del que ya no eres dueño.

Ante la noche, el ocaso dibuja en mis muñecas la sombra de tus labios, pulseras de color púrpura por las que soy esclava de tus húmedos besos. Ato mis manos alrededor de tu cuello, aproximando tu boca al borde de mi deseo y te  recito al oído cálidos versos que enredaré por los mechones de tu pelo.

La oscuridad nos viste con el perfume que han vertido en ella nuestros cuerpos. Arropados por la calidez del aplacado deseo, nos sumergimos bajo sábanas de sueños. Allí seremos emoción envuelta sin tiempo, tan solo amantes que se respiran, se tocan y se dejan atrapar por los besos.


* Imagen: Winter Song
Música: https://www.youtube.com/watch?v=AhVYk9X-skw



domingo, 1 de mayo de 2016

MI CIELO




Lenguas blancas se balancean sobre el cielo.
Intentan alcanzar su piel,
aquella que se desnuda con pasión bajo el sol de primavera.
El mar suspira,
lame ardiente el esquivo horizonte.
La bóveda celeste se hace pequeña cuando estoy en el mar.
Su bravura se rinde ante mí,
crujen las nubes y rompiendo en pedazos las tempestades,
vuelven las aguas a su cauce.
Y allí, entonces, el mar
lo es todo.
Encontré en él un amigo,
un padre,
el amor que perdí.
Todo bajo la atenta mirada de aquellos ojos,
azules,
intensos,
frescos.
El cielo,
ese eres tú.

Olas,
besos,
labios,
orilla.
El telón azul ha caído sobre mí.
Puedo coserlo con hilos de espuma.
Y arrodillada en la arena
clamo a lo más alto la inocencia de mi amor.
La humedad de mis ojos
delata mi corazón inundado.
Y busco cobijo en la noche de
este eterno cansancio que
me tumba en el suelo.
Agarro con fuerza tu huidiza presencia, que
sedienta de aventura,
bailará conmigo de nuevo
bajo la luz de la luna.
Mi cielo,
ese eres tú.

*Fotografía de Velvet Estef. *https://www.youtube.com/watch?v=lQqDx-VlUl0

domingo, 17 de abril de 2016

LA CARTA




***Relato ganador en el concurso: "Cartas de amor" de Velvet Estef


Querido amor:
      Esto es una carta escrita con la tinta de mis venas, tan roja y ardiente como el líquido que fluye por ellas.
   No hay cabida en el mundo para amantes etéreos. No hay cabida en nuestros corazones para el amor sin medida. Cuando todo tiene etiqueta, cuando todos tenemos asignados ya nuestro rol en este juego en ocasiones injusto y en el que siempre hay un perdedor. Los dados están echados, todos lo hacemos al comenzar la partida y no podemos, no podemos retroceder casillas. Siempre avanzando, siempre adelante, dejando atrás oportunidades.
Miro al mar y en él veo reflejados tus ojos. Y en el cielo, en él veo tu rostro. Miro el atardecer y el viento me trae tu hermosa voz. Y cada noche de luna llena, cuando ella me acompaña y me ilumina en la oscuridad me habla de un amor imposible, de una quimera, algo inalcanzable, tanto como la luna.
El corazón es el peor aliado de la mente. El corazón gobierna nuestros sentimientos que son el todo en la vida. Pero la mente, la mente rige el sentido de las cosas. Y yo, aunque mi corazón me diga otra cosa, aunque me susurre al oído lo que siempre deseé escuchar, no puedo vivir sin hacer caso a la razón; a las conexiones de mi cerebro que me dictan lo que es mejor para mí. Aquello que hace que la vida tenga sentido y que todo encaje. No anhelo un puzzle de 1000 piezas, me conformo con mucho menos, algo que yo sea capaz de construir y enmarcar.
Me enamoré sin darme cuenta y me perdí en ti.
Ahora, en este día de primavera puedo sentir de nuevo la vida corriendo bajo mi piel, y aquello que en un tiempo me pareció la única razón para existir, hoy es un bello recuerdo que ataré con lazos de ternura a mi alma.
Te digo hasta luego, hasta pronto,porque un día dije algo que no pretendía decir, y era adiós. Así que no me despido porque sé que los que se amaron de verdad una vez volverán a hacerlo.
“Allí te amaré, allí te esperaré. La segunda estrella a la derecha”


Nuestros, P. Pan.

*Imagen by EvelMashhttps://www.youtube.com/watch?v=IyaIF8DbAMw


lunes, 11 de abril de 2016

DREAM



https://www.youtube.com/watch?v=2ltteGZEN18

     Ya no puedo enredar mis labios en tu mirada. Jamás ataré mis manos a tu espalda. No habrá un despertar aterrizando en la comisura de tus besos, ni coseremos nuestra piel con el blanco hilo de la mañana.
Mi sueño ha sido masacrado, arrancado del onírico lugar donde mi corazón lo guardaba. Un llanto amargo humedece cada centímetro de mi cuerpo.
Reclamo al cielo lo que es mío, aquello que envolviste con un lazo y me entregaste tímidamente en una caja de mágica locura, despertando juntos ante aquella  pasión reveladora, única e inconsciente.
Me sacio con tu deseo, reclamo los besos a la deriva en tu aliento, pinceladas de saliva que empapan a cada paso tuyo mi sumisa piel. Soy la esclava de un mar de sensaciones que cabalgando en la bravura de arrolladoras olas embisten la orilla de tu cuerpo. Fluyes a través de mí, te derramas y te abres paso entre caricias de rojo terciopelo que visten con un collar de lujuria mi agazapado cuello.
Después, una vorágine de instantes lame tu recuerdo, perpetuándolo en mi corazón para toda la eternidad.

Imagen de la película "Leyend"
Música: "Lady of my dreams" de VAST