sábado, 11 de julio de 2015

SI LA OSCURIDAD NOS MANTIENE SEPARADOS (PARTE I)



                                                                                              "I remember"  Damien Rice
                                                                                       * Imagen de la película "To the wonder"

Cerró el libro entre sus manos aún temblorosas por la excitación. No estaba segura de lo que acababa de leer. De si era posible que aquella novela que aún tenía sobre su regazo hubiera salido de la pluma de una persona totalmente ajena a ella. Un escalofrío recorrió su cuerpo, erizando el bello de su piel que pudo sentir bajo su fina bata de seda. Se quitó las gafas con una mano y se limpió las lágrimas que sus ojos habían derramado dulce y delicadamente.
Se encontraba aturdida y algo mareada, no sabía muy bien qué hacer. Ignorar todo aquello sería una buena idea y seguir con su tranquila vida como hasta ahora. O intentar averiguar quién, cómo, y por qué, había escrito una parte de ella misma con tanta claridad. Una parte de su vida que no compartió jamás con nadie.
Ni siquiera era capaz de recordar cuánto tiempo había pasado desde entonces. Pero sí era consciente de que había sido mucho; la piel de sus manos delataba el inexorable paso de los años. Las contemplaba a la vez
­­ que acariciaba la portada del libro, y leía una y otra vez con un hilo de voz el título que le había llamado la atención en la tienda. Una de las pocas librerías que quedaba aún abierta de aquellas que ella frecuentaba desde joven, y donde habitualmente se acercaba a comprar sus codiciados ejemplares en papel. El título rezaba: “Si la oscuridad nos mantiene separados”. Se levantó de su sillón de lectura. Era su lugar favorito de toda la casa; donde se podía pasar horas y horas leyendo ­­­­bajo los cálidos rayos de sol en invierno, o mecida por la suave brisa del verano junto a la ventana. Dejó el libro sobre la mesa con tanto cuidado como si pensara que pudiera romperse o desaparecer de un momento a otro, dejar de ser real, dejar de tener sentido; si es que de alguna forma todo lo que estaba ocurriendo podía tenerlo.
Se dirigió a la cocina. Decidió hacerse una taza de café para ver si despejaba un poco su mente, cuando se dio cuenta de que estaba tarareando una canción. Como si un resorte se hubiera activado en su interior, corrió al estudio y buscó entre sus discos. Allí estaba. De nuevo su cuerpo sintió una sacudida que alteró cada uno de sus órganos. Su mundo se estaba poniendo patas arriba. Comenzando desde lo más profundo, desde un lugar donde hacía tiempo no había dejado entrar a nadie más, su corazón.
Sus temblorosas manos colocaron con sumo cuidado el vinilo sobre el plato, tomó el brazo con la vieja aguja y la depositó delicadamente sobre aquella oscuridad de plástico. Comenzó a deslizarse entre pequeños y sutiles saltos, como olas negras entre aquellos surcos rellenos, hace años, de vida.
Quizá no era todo una coincidencia, quizá aquella historia había llegado a ella como una señal, es posible que le estuviera advirtiendo o avisando de algo. Siempre había creído en las señales, en la casualidad…
Tomó de nuevo el ejemplar entre sus manos porque no recordaba el nombre del autor. A veces compraba libros porque le gustaba su olor, la portada, o como en éste caso, el título. En muchas ocasiones no solía hacer caso de quién era el escritor. De ésta forma había descubierto auténticas maravillas, de personas totalmente desconocidas.
Curiosamente en la portada solo aparecía el título.  Tampoco se encontraba en el lomo, así que al mirar la contraportada, allí estaba, el nombre de la persona que ahora mismo había tomado posesión absoluta de su estómago, “Peter W”
"¿Peter W?" no conocía a nadie con ese nombre. En realidad no conocía personalmente a nadie con nombre y apellidos ingleses. Pero había algo que le resultaba tan familiar…qué extraño. "¿Quién sería esa persona?" No había referencias del autor y la portada era una fotografía de una bahía. Aunque era una de e esas imágenes difusas y retocadas que no dejaba distinguir nada con demasiada claridad. El mar de fondo, una especie de montaña a la derecha y lo que parecía una pequeña construcción de madera en primer plano. No había nada excesivamente llamativo para ella, excepto el título.

Con la taza entre las manos se dirigió a su biblioteca. Intentando encontrar entre sus libros, carpetas y apuntes (era un tanto desordenada, la verdad) alguna pista, algo que le llevase hasta ese nombre que no paraba de reproducirse en su cerebro una y otra vez. Mientras aquella canción sonaba de fondo, introduciéndose más en su interior.

Recordaba perfectamente aquél suceso de su vida, no lo olvidaría jamás, pero ¿cómo había llegado a plasmarse de una manera tan fidedigna en un libro sin ella saberlo? Habían pasado tantos años que no era capaz de recordar las amistades que tenía entonces. Su cabeza hacía tiempo que empezó a fallar, no era alzheimer, pero sí el desgaste propio de la edad en sus neuronas. De repente se producían lagunas en su cerebro que sin más volvían a la absoluta claridad, aunque no recordara lo que había comido ayer, sin embargo en ocasiones era capaz de recordar sucesos de hacía más de 40 años. Pero ésta vez no. No sabía asociar. La canción, el nombre, titulo, la historia, su corazón acelerado. "¿Qué estaba ocurriendo?"
Aun así, insistió en su cometido, encontrar quién era aquella persona que sabía tanto del gran y único amor de su vida. Encendió el ordenador, estaba un tanto desfasado, porque ella ya no le daba el uso de antes. Seguía escribiendo cada día, pero aparte de eso, ahora solo consultaba alguna receta de cocina, buscaba algún libro que de repente encontraba anotado en alguna de sus libretas y no había llegado a comprar, contestaba algún correo y cosas así… Mientras se ponía en marcha, volvió a poner de nuevo el mismo tema. No pudo evitar evocar el momento más inocente y bello de aquél recuerdo, llegó así, de repente. Su primer abrazo.


"Por aquél entonces ella trabajaba para una pequeña empresa familiar. Se dedicaban a la restauración de muebles antiguos. Siempre fue habilidosa con las manos y por las cosas del azar, fue a parar allí hacía ya varios años.
Todos los días en su hora de comer se acercaba a un pequeño restaurante cercano al taller. Poseía una terraza interior muy tranquila. En verano era descubierta y durante los meses de invierno la cubrían con unas techumbres de cristal. La verdad es que era un lugar encantador. Ella tomaba allí cada día su menú, leía, o escribía en su pequeño cuaderno de color azul. Eran sus dos grandes pasiones.
Con sus propias manos había restaurado el mobiliario de estilo provenzal con el que estaba decorado aquél idílico jardín urbano. Solo había cinco mesas, de manera que los comensales, casi se podía decir que comían juntos bajo un naranjo, un limonero e infinidad de plantas aromáticas que los dueños plantaban para uso particular en su cocina. Tomillo, romero, cilantro, o lavanda eran algunas de las hierbas que creaban ese ambiente silvestre tan agradable.
Todo había florecido, la primavera estaba en su mayor esplendor y el ambiente se impregnaba de un penetrante aroma a vida".


Continuará....

domingo, 5 de julio de 2015

ROJO

https://www.youtube.com/watch?v=QMZReI2QrlQ


Una imagen suspendida como un cuadro en aquella pequeña habitación. Mirándome a los ojos. Intento descifrar qué se encuentra tras ella. Intenta traspasar mi pupila. Mi pupila marrón.
Puedo sentir como dibuja mi silueta, recorta el aire y desecha todo lo que le sobra. Primero me desnudará. Se deshará de cuanto le moleste para poderme ver bien con aquellos ojos que se ha sacado de sus órbitas. Y ante el fino cuero que ahora me envuelve, se recreará en el silencio de sus propias palabras. Haciendo cábalas extrañas entre mis manos y mi nariz, desde mis senos hasta mis pies.
Y aquellos ojos. Ellos.
Están ahora en mi sangre, siento cómo miran en mi interior. Es casi pornográfico. Pueden ver mis órganos y todo cuanto les rodea. Entraron por mi boca cuando intenté gritar. No salió sonido alguno, ellos acallaron mi voz de un solo trago. Suben, bajan, entran salen, me poseen tantas veces como les es posible. Buscan algo, yo lo sé y, ellos saben que conozco sus intenciones; también entraron en mi cerebro. En sus dos hemisferios.
Pero ese lugar que ellos anhelan, está vetado desde hace años. No hay llave mágica, no hay rendijas, ni existen bisagras por donde hacer palanca. Está blindado con acero traído de una estrella. De la segunda a la derecha. Y nada, ni nadie conseguirá jamás corromper ese acero.
Un corazón encerrado por voluntad propia dentro de una coraza indestructible. Parece muy típico, ¿verdad? Es posible. Pero no hay amargura, ni tristeza… Debajo de ese caparazón duro e infranqueable, existe el amor y la felicidad que lo mantiene vivo con cada uno de sus latidos. El primero, el segundo y todos lo que le siguen después.
He vomitado. Aquellos ojos. Ellos.
Levanto la vista y la imagen ha desaparecido.
Cojo del suelo mi ropa. Me visto. Salgo por la puerta de aquella habitación.
Una recepcionista tras un enorme mostrador me da un sobre. Lo abro. Hay una tarjeta de color rojo con letras negras, dice: “No apta”
Meto la tarjeta en el sobre y la señorita con una sonrisa aprendida y voz de locución electrónica, me desea un buen día.
Me marcho de allí. Dejo atrás el edificio gris y monstruoso de oficinas.
Camino rápido, mientras rompo en mil pedazos el sobre con su maldita tarjeta roja dentro y lanzo al aire esa lluvia liberadora.
Mi corazón acerado late, lo hace tan intensamente que se sale de mi pecho. Lo sujeto con mis manos y por un momento al tocarlo, siento como un chispazo la vida que lleva dentro.
Sonrío.
Lo sé.
Tengo un corazón de acero repleto de emociones y sentimientos. Me abrazo a mí misma y camino hacia el mañana.
Imagen de la película: "Noviembre dulce"



lunes, 29 de junio de 2015

ALIENTO


https://www.youtube.com/watch?v=kXPctL3iNCc

Las fuerzas me fallan y mi aliento es prácticamente un hilo imperceptible. Sé que no duraré mucho más en estas condiciones. Sigo avanzando, no me detendré a menos que mis piernas dejen de sostenerme, en cuyo caso ya no volveré a levantarme. Agotaré cualquier atisbo de vida que todavía pueda quedar en mi interior. Un gramo de oxígeno, una pequeña célula, la más mínima gota de sangre; todo ello lo usaré para poder continuar un poco más, hasta el final. Persigo una estrella, no una cualquiera, mí estrella.
Y me adentro cada vez más en la noche oscura con la misma vulnerabilidad que te proporciona la desnudez. Con la boca cosida para que no se escapen las palabras que son mi alimento. Y los ojos vueltos hacia el cielo, con la retina pegada a los párpados mirando hacia el infinito. En las manos mi corazón, donde meteré esa estrella que lo hará brillar de nuevo. Y lo llevaré entonces a mi pecho. Incluso es posible que la vida comience otra vez para mí. Tan solo necesito un latido, una estrella y un poco de piel para coser la herida.


* Imagen: Peter Pan.



miércoles, 17 de junio de 2015

CONCIERTO DE SÁEZ EN DELUXE POP CLUB

 El pasado mes de septiembre del 2014, Sáez dio un paso ante un público casi tan excitado como él mismo. Esto sucedía en la “Sala Wah Wah” de Valencia. Sin duda todo un privilegio. Su primer disco en solitario empezaba ya a ver el fin de las grabaciones, y rozó sutilmente la luz ofreciendo un concierto que no dejó impasible a nadie de los que estuvimos allí, almas incluidas.
Como si de un embarazo se tratase, 9 meses después tenemos la criatura terminada y preparada para salir al mundo.
Sigo a Sáez desde hace mucho tiempo. La casualidad hizo que nuestras vidas se cruzaran y con ellas, nuestras emociones y nuestros trabajos. Es posible, que no pueda ser del todo objetiva porque es uno de mis mejores amigos y le quiero. Pero ¿acaso esa amistad no hace más que saber apreciar y valorar lo que Javier Sáez ha vivido y sufrido para llegar hasta aquí? Ha sido un camino largo, duro, muy duro en muchos momentos, tanto que incluso a veces pensé que tiraría la toalla. Pero nunca lo hizo. Es posible que entre toda la gente que le quiere, que es mucha, siempre haya tenido una mano a la que agarrarse; pero también es muy posible que, la ilusión depositada en un proyecto de una magnitud emocional tan grande como significa en su vida (y ahora en la de todos nosotros) “Camina conmigo” le haya dado la suficiente fuerza para levantarse, coger su guitarra e irse al estudio a grabar hasta encontrar esa perfección que, señores, ¡sí existe!
Ahora en este 2015, después de haber realizado un excelente concierto semi acústico en “La Vitti” el 31 de mayo, vuelve a la carga a modo de despedida antes de editar disco por fin para el otoño, y dejarnos a todos durante el verano esperando con ansia “Camina conmigo”.
 Hace un par de semanas, el 12 de junio le tocó al Deluxe Pop Club ser el anfitrión de Sáez con banda. Músicos impecables: Guillermo Sanz Rodrigo (guitarra y coros), Marcelo Trías (batería) y Carlos Soler Otte (bajo y coros) formaban el combinado perfecto para que la noche si cabe, fuera aún más perfecta e intensa.
Un nervioso y emocionado Javier Sáez, nos deleitó con un repertorio de temas dignos de ser escuchados y sentidos una y otra vez. “Fuego”, “Elixir”, “Adiós”, “Monstruo” o la esperada “Traje marrón” entre otras, son parte de lo que podremos tener muy pronto en nuestros hogares en un formato físico. Aunque tuvimos un maravilloso regalo; esta vez solo, él, Javier Sáez, no pudo cerrar con una mejor carta que guardaba en su manga, un cover de “Standstill”, “Cuando ella toca el piano”. Si la banda lo escuchara, se sentirían orgullosos de la versión que hizo para todos nosotros con el máximo respeto y admiración. Creo que coincido con todo el público, cuando digo que nadie quería que aquello acabara. Era tal la complicidad entre los músicos, que se iba diseminando entre cada uno de nosotros formando así una conexión invisible de  latidos unidos a las cuerdas de sus guitarras, las baquetas, a una voz tan sublime como excitante. Dándolo todo en directo, como hacen los verdaderos artistas; entregando sus cuerdas vocales a registros que hacían temblar nuestro corazón. Y sí, deseabas que se esa emoción, ese sentir se prolongara en el tiempo y poder ser capaz de utilizar cada uno de aquellos cuatro huecos que posee un corazón, para almacenar lo vivido y atesorarlo para siempre.
Espero que ustedes fueran capaces de ello, yo lo hice.
Gracias, Javi por ser la persona que eres. Por tu enorme talento y por desear compartirlo con nosotros. Tu sencillez, humildad y cariño, te hace si eso es posible mejor persona aún que músico. La combinación resulta maravillosa, tú.
















Aquí dejo el primer tema que escuché del disco cuando aún era un embrión. "Monstruo"
No dejéis de escucharla.

https://www.youtube.com/watch?v=lrbl3tQSplU


martes, 9 de junio de 2015

DESPUÉS DEL CREPÚSCULO


Estoy algo conmocionada desde hace unos días con el recuerdo latente y palpitante de una película, “El crepúsculo de los dioses”. Será eso, o será éste calor insoportable que hace que mi cerebro se derrita y deje de pensar, de razonar…
Así que comenzaré inspirándome para éste relato, de la misma manera que empieza dicha película. Un muerto flotando en una piscina narra desde el más allá a modo de flash back todo lo que sucedió.


https://www.youtube.com/watch?v=lDpnjE1LUvE

“La mañana era tan brillante que te cegaba, abrasaba tus pupilas, una luz tan intensa que matizaba de un potente blanco todos los colores.
Él estaba allí. Contemplaba sin ningún tipo de pudor el cadáver que flotaba en la piscina.
Mi traje seguía igual de inmaculado que cuando lo vio por primera vez. Ahora parecía planchado por el peso del agua, pegado a mi cuerpo como una segunda piel de fina y suave seda. Aquella tela marcaba cada curva, cada recoveco que hacía tan solo unas horas palpitaban de vida. El color rosado se había intensificado al mojarse, ahora resultaba distinto, oscuro y mortecino. Mi cabello se movía con cierta ingravidez en el agua, como las algas que arrastran las olas, convirtiendo mi pelo en decenas de tentáculos que bailaban sin parar. Allí, boca abajo, parecía esperar a que llegara alguien a abrazarme desde el fondo; con los brazos abiertos en cruz. Infeliz.
Seguramente desde ese limbo en el que aún me encontraba no entendía exactamente qué era lo que acababa de suceder.
Las promesas vacías no sirven de nada cuando la vida te ha vapuleado tanto. La tinta de las palabras se diluye con las tormentas de verano, se emborronan cada uno de los sentimientos que quizá una vez tuviste.
Yo provoqué eso. Convertí su  vida en una dependencia absoluta de mi amor, de mi razón, de mi cuerpo, de mi alma, del deseo, de cada gramo de respiración que dejaba caer sobre mí mientras me hacía el amor.
Sucio y rastrero atajo de emociones mancillando la inocencia de mi cariño y amor hacia él.
No le odio, al contrario, me da lástima. Puedo sentirla. Toda esa lástima que puede dar alguien que nunca ha conocido el amor verdadero y que nunca lo conocerá. Cierra. Cierra hermética la puerta blindada de tu corazón, no intentaré entrar de nuevo, sé que no lo deseas, ya no. Y ya no podré, te has encargado de ello, y lo
has hecho bien.
He visto tu color, el de tu alma, he visto su textura. Negra, fría y áspera.
No acabé aquí por ser respetuosa, comprensiva y cariñosa. Pero tampoco por lo contrario.
El amor a veces resulta un arma de doble filo, traicionero y voraz, tanto como adentrarte en las fauces de un depredador ansioso por devorar a su presa; pero a la vez cálido como un abrazo en invierno. Tierno como un beso lento y dulce que seduce a tus labios y lo que va con ellos.
Lo sé, me dejé llevar, dejé que mi corazón gobernara mi razón y eso hizo que se alterasen todas las células de mi cuerpo.
Había sido tan hermosa…aún quedaba en mi rostro y en mi piel, los restos de la divinidad. Ese rostro angelical, la gracia natural al moverme, las maneras, delicadas y sutiles, eran solo un pequeño indicio de lo que podía llegar a proporcionarle. Su deseo y su egoísmo, me llevaron sin ningún problema directo a sus brazos. Apenas me daba cuenta. Deseaba  adentrarme en ellos, en su sugerente aliento y perderme allí para siempre. Sabía que encontraría la seguridad que ahora necesitaba. Él era y sería todo.
Pero el todo, rápido se convierte en nada. Y lo que antes estaba repleto de mieles y manjares, se convirtió en basura y podredumbre.
Expectativas…
Una sola palabra y todo se convierte en oscuridad, niebla y vacío.
Ni siquiera sé si deseaba intentarlo. Su locura “de amor” se anticipó a cualquier posible acto que yo pudiera realizar. Nada era suficiente. Nada complacía su ya desmesurada exigencia. Día tras día tan solo podía convertirme en un títere de sus antojos, de sus caprichos. Mi verdadera vida me había abandonado.
Cómo llegué a la piscina sigue siendo una incógnita para mí. Me sentí mareada bajo el sol y de repente el sabor a cloro se apoderó de mi paladar y entró en mi cuerpo sin pedir permiso.
Recuerdo las risas, el olor a alcohol de los cócteles. Su mano acariciando delicadamente mi rostro, su sonrisa de medio lado; típica cuando me ocultaba algo. Acerco mis labios a los suyos tan solo con su dedo indice  en mi barbilla. Me besó. Me mató.
Después solo un abrazo que me llevaba suspendida por el borde de la piscina, todo me daba vueltas, todo resultaba extraño, mi mente se nublaba, se apagaba.
Más tarde me encontraba respirando agua, sin forcejeo, sin luchar, no podía mover mis extremidades...solo podía dejar que ocurriera.

Por qué lo hizo sería una buena pregunta. ¿Por amor, pasión, odio tal vez? Nunca lo sabré. Es posible que la policía que viene de camino llegue a averiguarlo algún día, pero entonces ya no servirá de nada, al menos no para mí. Poco me importará lo que le ocurra, lo que hagan con él. Si se hará justicia o no. 
Pero sé que él llevara para siempre como un lacre de cera caliente en sus labios, aquél último beso que me robó."

 * Imagen perteneciente a la  película "El crepúsculo de los Dioses"

  








miércoles, 27 de mayo de 2015

MI VOZ



https://www.youtube.com/watch?v=XmQuIsDnQ3k


Sé que está ahí.

Quizá sea muda, sorda y ciega. Pero en algún lugar debajo de la piel, entre todos esos otros sonidos de mi cuerpo, se encuentra ella.
No tengo miedo a escucharla, al contrario, tengo miedo de que se pierda entre este tumulto incontrolado.
Cavaré como un presidiario en su celda, aunque sea con una cuchara de hojalata, en las profundidades de cualquier muro que se interponga entre mi voz y yo.

No hay una razón para dejar de escuchar, pero sí para dejar de hablar.
Yo te escucho, sigo aquí.

Encuentra la manera de llegar hasta mí.
Estamos muy cerca.
Mírame.
Óyeme.
Háblame.

Soy tú.

Lo siento.
Perdóname.
Te quiero.
Gracias.



*Imagen de la película: "Café de Flore"





jueves, 14 de mayo de 2015

ERAN DE COLOR MIEL



Eran de color miel. Dulces, atrayentes, vestidos de infinitas pestañas que me acariciaban en cada mirada, penetrando en mi interior como el zumbido de cientos de abejas en un panal. Convirtiendo ese sonido en la más sensual de las melodías, acariciando mi rostro, mi cuello, mi pecho, mi vientre, todos y cada uno de mis recovecos.
Y cada vez con más deseo de besarte, de tocarte, de retenerte entre mis labios, entre mis brazos...
Es deseo sí, y también es amor, un amor labrado a lo largo del tiempo; observándote, viéndote desde lejos, con toda la sensualidad que conlleva el saber que miras sin ser el otro consciente…

No sé qué tienes, pero me fascinas, me enganchas. Eres una droga para mí y soy adicta, es más, quiero serlo. Drogarme de ti, sería el mayor de los placeres que podría proporcionarme la vida.
Me enamoré loca y perdidamente.


* Fotegrafía: Joaquin Phoenix. (Desconozco el fotógrafo)


domingo, 10 de mayo de 2015

EL CANTO DE LA SIRENA II


https://www.youtube.com/watch?v=mrjohQ_PDTY



Se ha salido la sangre de mi cuerpo, toda, y no me he dado cuenta. Miro hacia el suelo ahora de color rojo; he manchado el parquet, tendré que limpiarlo, quizá tenga que usar un producto especial. Espero no estropearlo, es de madera de olivo, tan bonito…
Busco en mi cuerpo un orificio o corte por donde se haya podido derramar la sangre, pero no veo rastro de ella, ni nada que se pueda asemejar a una herida. ¿Qué extraño?
Estoy algo mareada y me falta el aire, aunque sé, no puedo explicar cómo, que no voy a perder el conocimiento; es como si se me estuviera yendo la vida pero siendo plenamente consciente de que no voy a morir.
Me apoyo en el marco de la puerta con la mano, veo en él una marca intensa de color rojo. Parece una rosa recién cortada, aún fresca, de tonos exultantes y llamativos. Soy yo, es mi mano la que ha dibujado con tanta frescura ese cuadro minimalista sobre el blanco marco de la puerta. Mi mano está llena de sangre. Ahora lo entiendo, ha salido de mis labios. Apoyo la espalda en la pared y me dejo escurrir hasta el suelo por miedo a marearme. Allí sentada llevo mis manos a mis labios…están calientes, viscosos. Introduzco ligeramente los dedos en mi boca y me doy cuenta de que está completamente llena de sangre; puedo sentir su sabor salado y metálico.
¿Qué ha ocurrido? Es cierto que siento desde hace tiempo la necesidad de sacar de mi interior, una especie de tumoración que ha ido creciendo más y más cada día. Pero nunca imaginé que ocurriría de ésta manera, en un sanguinolento vómito de células y emociones ligadas como una mayonesa por el suero de mi sangre. ¿Se limpiará así mi corazón y mi conciencia? ¿Desaparecerán los miedos, las dudas y todo aquello que me aterra, y no me deja vivir en paz conmigo misma?
Hice mis prácticas en hemodiálisis durante un tiempo cuando estudiaba…sé cómo funcionan esas máquinas. Pero es que yo la he perdido ¡toda! ¿Qué haré? ¿Será posible seguir viviendo sin esos pocos litros de fluido carmesí, tan codiciado en los libros de Anne Rice que leía durante mi juventud, e indispensables para los seres humanos?

No doy crédito a lo que está ocurriendo.
Permanezco unos instantes en el suelo, quizá minutos, horas…no lo sé. La noción del tiempo ha pasado a algún plano lejano ahora para mí, tan solo soy consciente de mi interior vacío, de la cáscara insulsa en la que se ha convertido ahora mi cuerpo.
Miro mis piernas dejadas caer como de una muñeca de trapo sobre el suelo del pasillo, y soy consciente de que se dibuja una sonrisa en mi rostro al recordar que una vez hace mucho tiempo se sumergían en el mar, y se transformaban en la cola de una Sirena a su contacto.
Sí, una vez fui Sirena, con mis escamas relucientes al sol. Con una melena capaz de enredar las manos de los marinos más diestros en la mar. Y con una voz que cautivaba en la distancia, allá dónde se pierde la vista, allá donde solo hay hielo, incluso más allá de los límites de la Tierra.
Yo fui una Sirena…”varada por la realidad”

Pero un día hubo un maremoto en los corazones de las personas que amaba y, de repente todo se transformó en un árido desierto. Siendo la sangre caliente lo único que corría por mis venas, mi piel se secó, perdí mi preciado cabello y nunca más volví a sumergirme en el mar. A partir de aquél día me dio miedo acercarme a él.
¿Será una señal mi sangre derramada? ¿Acaso volverán a aparecer en mi piel las brillantes escamas, mi cola plateada, tornasolada como las perlas y suave y fina como el agua del océano?
Miro mis brazos y no han perdido su color, mi piel mantiene su sonrosada característica.
La sangre ha desaparecido, el suelo está tan limpio que me puedo ver reflejada en él…la madera está tan viva como yo; como mi corazón de Sirena que en el fondo de mí nunca dejó de cantar, y a partir de ahora sé que nunca lo hará.
Un pulso llega desde el techo y una especie de puerta se abre desbordando mar por todas partes. Abro mi boca tanto como soy capaz, y me lleno de toda esa agua que brota naufraga hacia mí.
Mis arterías se rellenan, mis venas vuelven a sentir el retorno del latido de mi corazón. Ahora todo está es su lugar, las aguas han vuelto a su cauce. El mar ha tomado lo que era suyo. Y yo, por fin vuelvo a ser quien era. La sirena que nunca debí dejar de ser.
El océano volverá a ser para siempre mi hogar.
Vuelvo a casa.

*Ilustración de Benjamin Lacombe



viernes, 8 de mayo de 2015

UNA BÁSCULA, POR FAVOR.


(...) un amasijo de sentimientos,hordas de lágrimas que trafican con la sangre de tus venas al haber vendido tu alma al más hermoso y a la vez más loco de los tormentos.

                                                                                                      "El olvido" Canción de Invierno.

https://www.youtube.com/watch?v=STxXS5lLunE

  ¿Se pueden medir las emociones?
  Existe un sistema métrico para el volumen del agua, el volumen de la masa, para la distancia; sea del tipo que sea lo que deseamos medir hay una manera de hacerlo.
Pero ¿qué hay cuando se trata de cuantificar el amor, el afecto o el cariño? He buscado en libros, en enciclopedias escritas en papel, incluso en la famosa Wikipedia  que parece saberlo todo. Pero nada, no he encontrado ni rastro de un “amorometro”, de pesas de cariño, o de una balanza de afecto.
Entonces, ¿cómo se hace? ¿Somos capaces por nosotros mismos de reconocer esa medida?¿Se trata de la cantidad adecuada la que le damos, regalamos u otorgamos a cada persona? ¿Nos excedemos?, o todo lo contrario, ¿nos quedamos cortos?

Por ejemplo: el sabor amargo de una despedida. Siempre he sentido que no sabemos despedirnos (y es algo que considero muy, muy importante en las relaciones humanas, dice mucho de las personas; me atrevo a decir que incluso más que los encuentros), ese momento de incertidumbre entre abrazar, llorar, o salir corriendo antes de que tus sentimientos sean tan evidentes que caigas muerta de vergüenza.

O qué me decís de el despertar junto a alguien por la mañana después de pasar una noche juntos…¿Abrazas, besas, hablas, das los buenos días, te vas a la ducha, preparas café? Será tan importante, tanto lo que hagas, como lo que dejes de hacer y, viceversa…

Nuestros padres, hermanos y demás familia. ¿Les amamos lo suficiente? o ¿esa especie de inercia y costumbre hace que a veces subestimemos esas emociones?

Lo mismo ocurre con los amigos, los vecinos, el tendero de abajo, el conductor del autobús…
Todas y cada una de esas personas a las que de alguna manera "amas", sea de la forma que sea; están en tu vida y forman parte de ella.
¿Por qué querer más a una que a otra? ¿Por lo que te aportan? Quizá ¿por lo que no hacen?

Extraña manera la que tiene el cariño de atraparte. Llega agazapado, despacio, y cuando menos te lo esperas se ha abalanzado sobre ti como una pantera en celo. No vas a escapar, ya no podrás, las garras del afecto son afiladas y sangras tanto que te desvaneces rendido a sus pies. De hecho deseas caer para que te envuelva en esa especie de nube soporífera de cariño esponjoso, dulce y tierno.

Qué bonito es el amor, el amor en toda su extensión y realmente qué inútiles somos para amar.
Cuando debes hacerlo no lo haces por miedo, cuando no debes lo haces porque sientes que perdiste la oportunidad anterior. Y cuando de verdad deseas hacerlo, o no llega, o nunca es suficiente. Y ésto solo en cuanto al amor romántico.
Palabras mayores en lo que se refiere al amor paterno-filial…somos unos putos desastres.

Amemos, por el amor de ese Dios que nos observa flipando sentado desde alguna nube allá en el ancho cielo. Echándose las manos a la cabeza pensando, qué estamos haciendo con todas las emociones que nos ha dado.

Yo creo que no sé medirlo.
Y suelo meter la pata. Me excedo, me quedo corta, me excedo más, me quedo mucho más corta…y al final el amor se queda a medio camino de la nada y la nube de Dios,o esa es la sensación que a mí me queda.
Conclusión, no sé amar.

Pero vosotros, no dejéis de intentarlo. Creo que dicen por ahí que, nunca es tarde.



*Imagen de la película basada en la novela:  La mujer del viajero en el tiempo.




martes, 5 de mayo de 2015

NO CONFÍES EN LOS COLORES


https://www.youtube.com/watch?v=STKkWj2WpWM


Lo intenté muchas veces. Escribirte.
Hoy lo vuelvo a hacer y no cederé como en tantas otras  ocasiones, necesito que ocurra de una vez; decirte lo que pienso, lo que siento, lo que me corroe por dentro sin ningún tipo de piedad, destruyendo poco a poco lo que queda de mí. Aunque después de tanto tiempo no sirva de nada, aunque ni siquiera puedas ser capaz de entenderlo porque ya ni yo misma soy capaz de expresarlo. Aún hoy sigue siendo una necesidad vital.

Es difícil hablarle a alguien que no existe, alguien que sabes a ciencia cierta que nunca existirá, pero que de alguna forma aunque sea en algún lugar impalpable incluso para la imaginación, es real.
Y desde ahí, desde ese limbo que ha creado a costa de mi sacrificio, escuchará hoy lo que tengo que decirle.
Gritaré tan alto que, el sonido de mi voz viajará mil veces antes de rebotar y volver a ti dentro de esas cuatro paredes de cristal y ternura en las que parece te han encerrado pensando que no te encontraría.

Te odio, te odio tanto como puedo ser capaz de hacerlo con mi alma humana. Desprecio cada instante que perdí pensando en ti, en tu cara, en tu piel, en tus redondos ojos mirándome con tanta intensidad y amor que hubieran sido capaz de matarme. Desprecio tu llanto, aquél que yo nunca hubiese sido capaz de consolar pues no me correspondía a mí, no fui la elegida…Quizá sigas esperando, no lo sé, ya no podré saberlo. Me fue arrebatado ese don, sin preguntar, sin tener en cuenta mis deseos; mi condición más primitiva de mujer se perdió una mañana de primavera hace ya mucho tiempo…

Te amo, te amo tanto como puedo ser capaz de hacerlo con mi alma humana. Adoro cada instante que pasé pensando en ti, en tu cara, en tu piel, en tus redondos ojos mirándome con tanta intensidad y amor que hubiera sido capaz de matar por ellos. Amo tu llanto, aquél que yo hubiese sido capaz de consolar cada noche, cada día, si hubiera sido la elegida…Quizá sigas esperando, no lo sé, ya no podré saberlo. Me fue arrebatado ese don, sin preguntar, sin tener en cuenta mis deseos; mi condición más primitiva de mujer se perdió una mañana de primavera hace ya mucho tiempo…

Te quiero pero no me esperes,
ya no podré ser tu madre.

* Imagen: Alicia en el País de Las Maravillas




lunes, 27 de abril de 2015

CONFESIÓN

Hay momentos en los que las circunstancias, lo que sientes, te conducen inevitablemente  a las palabras.
Eso está bien, aunque a veces ocurre de una forma tan sumamente catalizadora y exorcizante que, no eres capaz de ordenar en tu cabeza ni una sola frase coherente. Respirar y escribir, plasmar palabras sobre el papel, eso es simplemente lo que deseas hacer. Vomitar todo aquello que se atropella en tu interior y se convierte en un fantasmagórico nudo dentro de tu garganta.
Estoy segura de que habéis sentido esto alguna vez, sea o no la escritura vuestra forma de expresar las emociones.
Quién sabe lo que encontrarán cuando muera entre mis libretas y carpetas, es posible que nada de interés para nadie. Pero mientras siga viva necesito imperiosamente compartir, desmembrar los sentimientos para que así se hagan pequeños y pueda con ellos. Cada día una nueva batalla.

Imagen de la película: " To the Wonder"


https://www.youtube.com/watch?v=Zxn0-KNyAZU

sábado, 11 de abril de 2015

BUSCANDO Y LA VENTANA

Concurso "Microrrelatos Velvet II"

Agradecida, comparto con vosotros mi relato ganador "Buscando" y también "La ventana" En esta segunda edición podíamos concursar con dos textos.
Ambos importantes y significativos para mí

Buscando





Una vez me abrí el pecho para ver qué había dentro. Encontré cintas de colores, nubes de color rosa, un océano metido en una botella, terrones de azúcar, un pedazo de ternura, pequeños trozos de cariño con forma de gominola, algo de genio sin lámpara, una cabeza hueca, una señal de Stop, lavanda en un frasco, un melón, una muñeca Barbie, el estribillo de una canción, la rama de un árbol, un libro, una fotografía, tres pequeñas botellas rojas con olor a hoguera de San Juan, una madre que abrazaba a un padre, un ticket de autobús, la entrada de un concierto, tu imagen, la mía, hermanos, una cinta de cassette, la portada de un disco, una libélula, una moneda, un poema, un recuerdo empaquetado, una despedida, un rayo de sol, el olor de la lluvia pegado a un paraguas, el borde de un acantilado y la sonrisa de un gorrión.

* Imagen de la película " El paciente inglés" 

(Escotadura supraesternal - El bósforo de Almasy)



La ventana  

Un pequeño habitáculo al que había sido confinada después de sucesivas recaídas, se convirtió en su “hogar”. Consumida y demacrada, con los ojos hundidos, sin el más mínimo atisbo de vida, era atraída cada día por aquella imagen. Quizá las drogas que le daban diariamente no le dejaban distinguir nada, ya que sus ojos se nublaban con facilidad; pero en aquella especie de cuadro iluminado veía una diminuta imagen que no alcanzaba a dibujar en su mente, quizá su cerebro había perdido ya toda inteligencia, coherencia…
Aunque hermética, al otro lado de la ventana había vida, un bien del que ella ya carecía, pero presentía que el futuro de su amargo aliento estaba allí.
Aquél pajarillo que cada día paciente la esperaba, era quién la acompañaría en su último viaje.
Esa mañana no tomó las pastillas. Fue entonces cuando lo vio, pudo contemplar su última medicación, la sonrisa del gorrión.

* Imagen de la película "V de Vendetta"







lunes, 6 de abril de 2015

Pereza de amar

Pereza de amar
Según la religión católica, estaríamos incumpliendo un pecado y un mandamiento, extraña y curiosa amalgama.

Cada vez soy más consciente de la necesidad que tenemos de amar y ser amados. El amor es el motor de la vida, pero curiosamente nos encontramos a menudo con más gente que está sola, o lo que es aún peor, que se siente sola.
Existe una pereza generalizada para iniciar una relación sentimental, sea del tipo que sea. La sociedad nos impone un ritmo frenético en nuestras vidas, y eso tan solo para llevar a cabo una vida relativamente normal; trabajo, familia, amigos, algún que otro hobby… ¿cómo vamos a tener tiempo para amar, si casi no lo tenemos para vivir?
Las relaciones se han simplificado hasta puntos que resultan imperceptibles y en ocasiones incluso inexistentes.
La soledad se ha convertido en nuestra mejor aliada y compañera, nos sentimos a gusto con nuestras vidas singulares, sin dar cuenta de lo que hacemos o dejamos de hacer. Viviendo cada día como si fuera el último, diciéndonos a nosotros mismos la famosa frase “Carpe Diem”, nadie desea complicarse la vida demasiado, vivir el día a día y ¡ya!
Entonces, ¿por qué cada vez existen más redes sociales, programas de televisión, etcétera, destinados a encontrar pareja?
Perdonad mi incredulidad respecto al tema.
Si alguien ha encontrado pareja, compañero, o como desees llamarlo, en alguno de éstos lares, estoy convencida de que ha sido por mera casualidad. Igual que lo es cruzar una mirada con un desconocido en una cafetería, y volvértelo a encontrar en algún otro lugar donde acabas entablando un diálogo sobre cualquier cosa sin aparente importancia. Cuando alguien te presenta un amigo, o simplemente esa conversación que inicias en la cola de cualquiera de esos lugares, en los que pierdes infinito tiempo aguardando un turno para gestionar una de tantas cosas a veces absurdas e innecesarias, pero allí está esa persona.
Yo creo en la casualidad, creo en decenas de medias naranjas con las que poder hacer un sabroso zumo a lo largo de tu vida. Creo en el amor y en la capacidad del ser humano para enamorarse y amar para siempre, pero también creo en que pueda no serlo por mucho que nos empeñemos, hay cientos de combinaciones posibles, tantas como personas, emociones y sentimientos.
Pero me niego a dejar de creer en la capacidad de amar, me niego a pensar que no tenemos tiempo ¡Por Dios!; me niego a pensar que incluso las personas que por decisión propia deciden estar solas, no sientan alguna vez en un pequeño recoveco de su corazón, en algún momento de sus vidas, la inquietud y necesidad de amar y ser amados.

Somos libres, sed libres…pero no dejéis de amar y sentir el amor o se os olvidará cómo es, cómo era.
Quizá entonces sea demasiado tarde.

*Imagen de la película "Perfect sense"






martes, 31 de marzo de 2015

EL TRASPLANTE


Ábrelo. Es para ti. 
Se ha manchado de sangre, lo siento, fue difícil atravesar la piel e introducir la fina seda por detrás de las costillas. Tuve que realizar los cortes pertinentes, pero quedó bonito el lazo sobre mi pecho, ¿no crees? Parece una enorme flor de color rojo anclada en mi piel, una condecoración por los cuidados que le dediqué durante todos estos años.
Lamento lo de las cicatrices, algunas aún están sin cerrar, pero por el camino hasta ti me encontré con los sentimientos y éstos lo vapulearon a base de bien. Sobre todo uno de ellos, un tal amor, que se ha dedicado a hacer estragos en cada una de sus cuatro cavidades sin contemplación alguna. En ocasiones tuvimos que ayudarnos mutuamente para sobrevivir. Hubo momentos incluso de paro cardíaco, en los que pensé que lo perdería para siempre, pero es fuerte y remontaba una y otra vez. Su deseo de vivir se ha manifestado en cada latido, agarrándose con fuerza a las arterias, al esternón, cualquier cosa a la que asirse significara no caer en el vacío de mis vísceras.
Cada vivencia está ahí, en su interior, respirando a través de sus válvulas, inundándose de vida en cada pulsación.
Deja que te cuente cuando lo coloques en el hueco que ahora hayas vacío; inclina un poco tu cabeza hacia el lado izquierdo de tu pecho y podrás escuchar la vida que aún queda en éste magullado y viejo corazón.
Después de todo ha sido hermoso.

Recojo lentamente del suelo mi piel, y los fragmentos de mí misma que se esparcen a mi alrededor. La pérdida de sangre me provoca un ligero sopor en el que me sumergiré despacio; un sueño dulce que calmará para siempre el dolor de cada batalla que he librado, dejando un campo arrasado por la intensidad de la belleza que encontré a lo largo de mi vida.
Disfrutarlo, ahora depende de ti.

* Imagen de la película "Meet Joe Black"



viernes, 20 de marzo de 2015

SOLSTICIO DE INVIERNO


    Mi manera, quizá un tanto particular, de rendir hoy homenaje a la Primavera y despedir el Invierno, es publicando un fragmento de uno de los textos que aparecen en mi libro "Canción de Invierno".
                                                             

                                                                             Se desliza hacia el otro lado de la vida.
                                                                           Con una ligereza que parece una danza.
                                                                                                   A. Baricco -  Océano mar.



El amanecer nos sorprende abrazados.
    Los primeros rayos de sol empiezan a despuntar y, como una suave caricia, se aproximan a nosotros para separarnos de los brazos de Morfeo, donde yacimos juntos durante la noche.
    Todavía entre sueños, a medida que la luz crece, veo tu rostro; en él se refleja la felicidad de quien  ha encontrado aquello que anhelaba, y mientras te observo te acurrucas junto a mí, me sonríes, entreabres los ojos, pareces satisfecho y posas en mí tu mirada transparente, cristalina, sincera, empapada de palabras, ebria de amor. Eres tan hermoso dentro y fuera de ti que mi corazón siente ganas de gritar, de mezclarse con el viento y el sonido de las olas, de permanecer inerte en el aire, bailando con la llovizna que lo impregna todo de un mágico encanto.
     Nos fundimos en el más cálido de los abrazos, de esos de los que no quieres desprenderte jamás, en los que respiras a la otra persona, en los que el aliento es perfume, fragancia que hidrata nuestra piel. Reímos, reímos siempre y con nuestros rostros unidos dirigimos la mirada hacia la ventana.
      El océano se pierde en el horizonte, el mar está algo picado, de un color azul acero, con pequeños destellos de luz y ligero oleaje. Trae el sonido lejano de los barcos pesqueros que salieron temprano, trae el canto de sirenas del mar que danzan alrededor de Neptuno, trae el sabor a sal, el húmedo sabor de nuestros besos.....


* Imagen de la película "The way we were
"




domingo, 8 de marzo de 2015

LA TARTA





    Miro hacia el plato de cerámica blanca e inmaculada, rota tan solo por unos arañados restos de chocolate y unas diminutas migas de bizcocho. Dibujando con capricho uno de esos pasatiempos infantiles que consisten en unir puntos para crear una figura; siempre es una sorpresa lo que se esconde tras ellos, porque parecen puntos dejados caer sin más. No es así, hay algo coherente camuflado que queda plasmado en el papel; de niña pensaba que eran señales, incluso que podrían hablarme de mi futuro, quizá tal y como lo siento ahora mirando mi plato.
He perdido la noción del tiempo, es posible que lleve horas observando el entramado de virutas y restos que dejó tras de sí aquél pedazo de pastel. Afuera ha oscurecido, he perdido la noción del tiempo y a su vez la capacidad visual, y en mi plato se insinúa una extraña imagen como en un test de Rorschach; esos que usan los psicólogos para definir la personalidad de un individuo.
Sé qué es lo que veo, y a la vez sé qué desearía ver. De modo que voy a cerrar los ojos durante unos instantes, intentar limpiar mi mente de la hiperactividad provocada por la sobredosis de azúcar que acabo de ingerir, y relajar mi ojo para que la imagen que aparezca de nuevo al abrirlos sea lo más sencilla, nítida y real posible.

Mientras la oscuridad se apodera de mí, comienzo a ser consciente de que podría dejar en manos de un resto de tarta, una de las decisiones más importantes de mi vida. Un escalofrío recorre mi espalda, erizando mi piel, el bello de mi nuca, y una sensación de angustia me oprime el pecho, me falta el aire y mi estómago se ha encogido tanto que no lo encontraría aunque me abriera en canal. Pero debo hacerlo, respirar hondo, liberarme de cualquier influencia externa y limitarme a volver al punto de partida.
Todo es negro ahora, pero en unos segundos la luz que dejé encendida en la mesilla junto al plato será todo lo que necesite para tomar mi decisión, y mi mundo volverá a girar.

Abro los ojos.
Miro el plato…derramo lágrimas sobre los dulces restos y lo que deseo es comerme otro trozo de tarta, así hasta acabar con ella.
Mañana ya no quedará nada, ni puntos que unir, ni dibujos que interpretar, tan siquiera aquél pedazo de chocolate con el que intenté modelar un corazón.
Posiblemente debería abandonar el dulce.




viernes, 13 de febrero de 2015

MIENTRAS DORMÍA


 

Intento recordar el momento exacto en el que la realidad se convirtió en un sueño, cuando todo quedó suspendido en el aire durante unos instantes; como esas secuencias en las películas en las que todo se detiene, y tanto personas como objetos se mantienen inertes, flotando, esperando el momento de volver a la vida.Y todo esto sucede justo antes de que le ocurra algo importante y decisivo al protagonista.
Ese, ese preciso instante se me ha perdido en la memoria, y necesito encontrarlo para tener al menos la certeza de que sí, de que sí ocurrió.

En mi sueño, mi cuerpo está colmado de caricias, de tus manos paseando por los laberintos que mi ropa interior teje con mi piel. De besos que eternizan el deseo, aquel que permanecía perdido en ese lugar reservado tan solo para amantes.
En mi sueño amanecías junto a mí acariciando mi espalda, perdiendo la vergüenza a la luz del día, descarándonos las miradas, quietas, fijas en nuestras pupilas apoyadas en la almohada, sin apenas descanso, no hay sueño, solo dulzura, ternura, y deseo…
En mi sueño nos desayunamos bailando bajo la calidez del sol de invierno, reconstruyendo la noche que se escurrió rápidamente entre nuestros dedos, y nos agarramos con fuerza a una fortaleza que desaparecerá con el último sorbo de nuestros labios. Castillos de tostadas y mantequilla, rodeados de zumo de piña.
En mi sueño mis labios no quieren dejar de besarte, desean que sigas siendo real, que nunca te conviertas en príncipe, que sigas siendo de color verde, de ese color que no destiñe.
En mi sueño, una vez, estuviste aquí.

Busco instante perdido en la memoria. Si alguien lo encuentra, por favor, que no dude en avisarme, pues lleva la mitad de mi corazón.

Es entonces cuando todo vuelve a ponerse en marcha... y la vida sigue.

domingo, 8 de febrero de 2015

LÁGRIMAS


Cierra sus párpados y cae la oscuridad. Anochece a su alrededor, tal cual ocurriese si el sol se apagara. No puede mirar a la vida si él se ha marchado, la noche ha llegado a su alma, a su corazón. Una pequeña muerte que tiñe de un extraño color oscuro cada milímetro de su cuerpo. Un velatorio nocturno alrededor de sí misma con lágrimas negras, dolorosas, al igual que lo son las rojas.


Diversidad literaria, I Concurso de microrrelato: "Inspiraciones nocturnas"


* Imagen de la película: "Mi vida sin mi" 



lunes, 2 de febrero de 2015

DE PESCA

El sol caía detrás de las dunas, se despedía de nosotros con esas últimas caricias remolonas, como cuando no quieres irte a dormir e intentas alargar el instante de ir a yacer entre sueños. Él lo hacía, se derramaba aún caliente sobre el mar haciendo surcos profundos  de color anaranjado, colándose discretamente entre las rocas, escribiendo mensajes sutiles y de hermosos colores, quizá un idioma tan solo conocido por las gentes del mar.
El lucero de la tarde ya brillaba en lo alto, la noche poco a poco iba haciendo acto de presencia y con ella el frío nos iba abrazando cada vez un poco más, envolviéndolo todo con su manto oscuro pero tan amigable cuando estás solo.
Una tenue luz marcaba aún el horizonte que, pronto desaparecería y mar y cielo serían un solo ser, un solo mundo, ese en el que nos adentraríamos de cabeza para comulgar con el mar, con nuestro amante helado, suntuoso apasionado de bellas mareas y de nuevas y entrañables historias, mientras nuestras cañas se dejan llevar por el vaivén de las olas. Ellas poseen vida propia, permanecen ahí con su anzuelo flotando, con el suculento y atractivo cebo que guiña un ojo a cada pececillo que pasa. Son listos, no caerán tan fácilmente, el mar les ha enseñado muchas cosas sobre los humanos, quizá sepan más de lo que imaginamos, más que nosotros mismos…

Mientras, la noche se ha cerrado, hemos sido afortunados y tenemos una flamante luna creciente, casi llena, amiga de las mareas y de los pescadores que pasan la noche en vela. Su luz y un pequeño farolillo son suficientes para poder desenvolvernos con soltura en éste pequeño mundo que hemos creado para los dos, nuestra casa, con un techo infinito de estrellas.
Hay música, algo de comer, unas cervezas y para cuando el frío ya se haya hecho con los dedos de nuestros  pies, un par de termos de café y chocolate bien caliente. Suficientemente abrigados, sentados en unas sillitas no tan cómodas como aparentan, nos echamos la mantita por encima, nos bajamos los gorros hasta las orejas y cogemos el libro escogido para la ocasión. La noche será larga y a pesar de que nuestra conversación siempre resulta atractiva con ese mar que nos inspira, es embriagador comenzar la velada introduciéndonos en una historia distinta cada noche, en una nueva y excitante aventura. Lectura que podría transportarnos fácilmente tanto sobre las aguas, como a las profundidades del océano y sus abismales secretos, palabras que cuentan como el mar es el todo.
Y de ésta manera, embelesados por tan bellas palabras, hipnotizados por la melodía del mar que se mezcla con una delicada banda sonora que nosotros aportamos sutilmente de fondo, viajamos a través de las olas, a través del olor a mar, a través de esa alfombra que la luna ha teñido de color plata para nosotros; ni Neptuno es tan afortunado, solo alguna sirena puede tener esta clase de suerte.
Único y espectacular momento.
La vida.

Algún viejo pescador de la zona se nos acerca de vez en cuando, les gusta contarnos sus historias sobre la mar, su relación con esa indomable y majestuosa criatura, espíritu azul, caprichoso y temido oponente...
“Nunca te creas más fuerte que el mar, mientras sea así, mientras sigas sus reglas todo irá bien”

Se acerca la madrugada y el frío ha ido calando en nuestros huesos, hundiéndonos un poco más en nuestras ropas empapadas ya de cada gota salada que la brisa ha traído hasta nosotros. Con delicadeza me colocas mejor la manta y yo me acurruco bajo el nuevo calor que encuentro en la ternura de tus gestos. Me quedé dormida mientras leías, tu voz me llevó de la mano al “océano mar” a ese lugar que ambos sentimos nuestro hogar.

Pronto amanecerá.
La pesca será buena, hoy la mar tenía buen sabor.

Mi caña tiraba…


*Imagen propia. Una tarde en la Albufera, agosto 2014


miércoles, 28 de enero de 2015

NO HAY DOS OLAS IGUALES


Caminaba sin descanso sobre la dorada y cálida arena. No le importaba, ella sabía que debía seguir, era una buscadora, una de esas personas que encuentran para que la vida de quienes la rodean, cobre sentido.
Llegó a la cima de aquella enorme duna. Había allí un cofre, hermético como el desierto. Lo abrió sin vacilar y en su interior encontró un manto azul. Lo alzó al viento y de repente aquél terciopelo encerrado, atrapado durante tanto tiempo se convirtió en un océano y mar precioso que lo inundó todo; llegó la vida.
Una ola, otra….y así hasta el infinito.




Microrrelato presentado al concurso Velvet.
Primera edición Enero 2015.
¡¡¡¡Gracias a todos  por el galardón!!!


https://www.youtube.com/watch?v=_BT0GFqEZ0E

* Imagen de la película "El jardinero fiel"