sábado, 11 de abril de 2015

BUSCANDO Y LA VENTANA

Concurso "Microrrelatos Velvet II"

Agradecida, comparto con vosotros mi relato ganador "Buscando" y también "La ventana" En esta segunda edición podíamos concursar con dos textos.
Ambos importantes y significativos para mí

Buscando





Una vez me abrí el pecho para ver qué había dentro. Encontré cintas de colores, nubes de color rosa, un océano metido en una botella, terrones de azúcar, un pedazo de ternura, pequeños trozos de cariño con forma de gominola, algo de genio sin lámpara, una cabeza hueca, una señal de Stop, lavanda en un frasco, un melón, una muñeca Barbie, el estribillo de una canción, la rama de un árbol, un libro, una fotografía, tres pequeñas botellas rojas con olor a hoguera de San Juan, una madre que abrazaba a un padre, un ticket de autobús, la entrada de un concierto, tu imagen, la mía, hermanos, una cinta de cassette, la portada de un disco, una libélula, una moneda, un poema, un recuerdo empaquetado, una despedida, un rayo de sol, el olor de la lluvia pegado a un paraguas, el borde de un acantilado y la sonrisa de un gorrión.

* Imagen de la película " El paciente inglés" 

(Escotadura supraesternal - El bósforo de Almasy)



La ventana  

Un pequeño habitáculo al que había sido confinada después de sucesivas recaídas, se convirtió en su “hogar”. Consumida y demacrada, con los ojos hundidos, sin el más mínimo atisbo de vida, era atraída cada día por aquella imagen. Quizá las drogas que le daban diariamente no le dejaban distinguir nada, ya que sus ojos se nublaban con facilidad; pero en aquella especie de cuadro iluminado veía una diminuta imagen que no alcanzaba a dibujar en su mente, quizá su cerebro había perdido ya toda inteligencia, coherencia…
Aunque hermética, al otro lado de la ventana había vida, un bien del que ella ya carecía, pero presentía que el futuro de su amargo aliento estaba allí.
Aquél pajarillo que cada día paciente la esperaba, era quién la acompañaría en su último viaje.
Esa mañana no tomó las pastillas. Fue entonces cuando lo vio, pudo contemplar su última medicación, la sonrisa del gorrión.

* Imagen de la película "V de Vendetta"







lunes, 6 de abril de 2015

Pereza de amar

Pereza de amar
Según la religión católica, estaríamos incumpliendo un pecado y un mandamiento, extraña y curiosa amalgama.

Cada vez soy más consciente de la necesidad que tenemos de amar y ser amados. El amor es el motor de la vida, pero curiosamente nos encontramos a menudo con más gente que está sola, o lo que es aún peor, que se siente sola.
Existe una pereza generalizada para iniciar una relación sentimental, sea del tipo que sea. La sociedad nos impone un ritmo frenético en nuestras vidas, y eso tan solo para llevar a cabo una vida relativamente normal; trabajo, familia, amigos, algún que otro hobby… ¿cómo vamos a tener tiempo para amar, si casi no lo tenemos para vivir?
Las relaciones se han simplificado hasta puntos que resultan imperceptibles y en ocasiones incluso inexistentes.
La soledad se ha convertido en nuestra mejor aliada y compañera, nos sentimos a gusto con nuestras vidas singulares, sin dar cuenta de lo que hacemos o dejamos de hacer. Viviendo cada día como si fuera el último, diciéndonos a nosotros mismos la famosa frase “Carpe Diem”, nadie desea complicarse la vida demasiado, vivir el día a día y ¡ya!
Entonces, ¿por qué cada vez existen más redes sociales, programas de televisión, etcétera, destinados a encontrar pareja?
Perdonad mi incredulidad respecto al tema.
Si alguien ha encontrado pareja, compañero, o como desees llamarlo, en alguno de éstos lares, estoy convencida de que ha sido por mera casualidad. Igual que lo es cruzar una mirada con un desconocido en una cafetería, y volvértelo a encontrar en algún otro lugar donde acabas entablando un diálogo sobre cualquier cosa sin aparente importancia. Cuando alguien te presenta un amigo, o simplemente esa conversación que inicias en la cola de cualquiera de esos lugares, en los que pierdes infinito tiempo aguardando un turno para gestionar una de tantas cosas a veces absurdas e innecesarias, pero allí está esa persona.
Yo creo en la casualidad, creo en decenas de medias naranjas con las que poder hacer un sabroso zumo a lo largo de tu vida. Creo en el amor y en la capacidad del ser humano para enamorarse y amar para siempre, pero también creo en que pueda no serlo por mucho que nos empeñemos, hay cientos de combinaciones posibles, tantas como personas, emociones y sentimientos.
Pero me niego a dejar de creer en la capacidad de amar, me niego a pensar que no tenemos tiempo ¡Por Dios!; me niego a pensar que incluso las personas que por decisión propia deciden estar solas, no sientan alguna vez en un pequeño recoveco de su corazón, en algún momento de sus vidas, la inquietud y necesidad de amar y ser amados.

Somos libres, sed libres…pero no dejéis de amar y sentir el amor o se os olvidará cómo es, cómo era.
Quizá entonces sea demasiado tarde.

*Imagen de la película "Perfect sense"






martes, 31 de marzo de 2015

EL TRASPLANTE


Ábrelo. Es para ti. 
Se ha manchado de sangre, lo siento, fue difícil atravesar la piel e introducir la fina seda por detrás de las costillas. Tuve que realizar los cortes pertinentes, pero quedó bonito el lazo sobre mi pecho, ¿no crees? Parece una enorme flor de color rojo anclada en mi piel, una condecoración por los cuidados que le dediqué durante todos estos años.
Lamento lo de las cicatrices, algunas aún están sin cerrar, pero por el camino hasta ti me encontré con los sentimientos y éstos lo vapulearon a base de bien. Sobre todo uno de ellos, un tal amor, que se ha dedicado a hacer estragos en cada una de sus cuatro cavidades sin contemplación alguna. En ocasiones tuvimos que ayudarnos mutuamente para sobrevivir. Hubo momentos incluso de paro cardíaco, en los que pensé que lo perdería para siempre, pero es fuerte y remontaba una y otra vez. Su deseo de vivir se ha manifestado en cada latido, agarrándose con fuerza a las arterias, al esternón, cualquier cosa a la que asirse significara no caer en el vacío de mis vísceras.
Cada vivencia está ahí, en su interior, respirando a través de sus válvulas, inundándose de vida en cada pulsación.
Deja que te cuente cuando lo coloques en el hueco que ahora hayas vacío; inclina un poco tu cabeza hacia el lado izquierdo de tu pecho y podrás escuchar la vida que aún queda en éste magullado y viejo corazón.
Después de todo ha sido hermoso.

Recojo lentamente del suelo mi piel, y los fragmentos de mí misma que se esparcen a mi alrededor. La pérdida de sangre me provoca un ligero sopor en el que me sumergiré despacio; un sueño dulce que calmará para siempre el dolor de cada batalla que he librado, dejando un campo arrasado por la intensidad de la belleza que encontré a lo largo de mi vida.
Disfrutarlo, ahora depende de ti.

* Imagen de la película "Meet Joe Black"



viernes, 20 de marzo de 2015

SOLSTICIO DE INVIERNO


    Mi manera, quizá un tanto particular, de rendir hoy homenaje a la Primavera y despedir el Invierno, es publicando un fragmento de uno de los textos que aparecen en mi libro "Canción de Invierno".
                                                             

                                                                             Se desliza hacia el otro lado de la vida.
                                                                           Con una ligereza que parece una danza.
                                                                                                   A. Baricco -  Océano mar.



El amanecer nos sorprende abrazados.
    Los primeros rayos de sol empiezan a despuntar y, como una suave caricia, se aproximan a nosotros para separarnos de los brazos de Morfeo, donde yacimos juntos durante la noche.
    Todavía entre sueños, a medida que la luz crece, veo tu rostro; en él se refleja la felicidad de quien  ha encontrado aquello que anhelaba, y mientras te observo te acurrucas junto a mí, me sonríes, entreabres los ojos, pareces satisfecho y posas en mí tu mirada transparente, cristalina, sincera, empapada de palabras, ebria de amor. Eres tan hermoso dentro y fuera de ti que mi corazón siente ganas de gritar, de mezclarse con el viento y el sonido de las olas, de permanecer inerte en el aire, bailando con la llovizna que lo impregna todo de un mágico encanto.
     Nos fundimos en el más cálido de los abrazos, de esos de los que no quieres desprenderte jamás, en los que respiras a la otra persona, en los que el aliento es perfume, fragancia que hidrata nuestra piel. Reímos, reímos siempre y con nuestros rostros unidos dirigimos la mirada hacia la ventana.
      El océano se pierde en el horizonte, el mar está algo picado, de un color azul acero, con pequeños destellos de luz y ligero oleaje. Trae el sonido lejano de los barcos pesqueros que salieron temprano, trae el canto de sirenas del mar que danzan alrededor de Neptuno, trae el sabor a sal, el húmedo sabor de nuestros besos.....


* Imagen de la película "The way we were
"




domingo, 8 de marzo de 2015

LA TARTA





    Miro hacia el plato de cerámica blanca e inmaculada, rota tan solo por unos arañados restos de chocolate y unas diminutas migas de bizcocho. Dibujando con capricho uno de esos pasatiempos infantiles que consisten en unir puntos para crear una figura; siempre es una sorpresa lo que se esconde tras ellos, porque parecen puntos dejados caer sin más. No es así, hay algo coherente camuflado que queda plasmado en el papel; de niña pensaba que eran señales, incluso que podrían hablarme de mi futuro, quizá tal y como lo siento ahora mirando mi plato.
He perdido la noción del tiempo, es posible que lleve horas observando el entramado de virutas y restos que dejó tras de sí aquél pedazo de pastel. Afuera ha oscurecido, he perdido la noción del tiempo y a su vez la capacidad visual, y en mi plato se insinúa una extraña imagen como en un test de Rorschach; esos que usan los psicólogos para definir la personalidad de un individuo.
Sé qué es lo que veo, y a la vez sé qué desearía ver. De modo que voy a cerrar los ojos durante unos instantes, intentar limpiar mi mente de la hiperactividad provocada por la sobredosis de azúcar que acabo de ingerir, y relajar mi ojo para que la imagen que aparezca de nuevo al abrirlos sea lo más sencilla, nítida y real posible.

Mientras la oscuridad se apodera de mí, comienzo a ser consciente de que podría dejar en manos de un resto de tarta, una de las decisiones más importantes de mi vida. Un escalofrío recorre mi espalda, erizando mi piel, el bello de mi nuca, y una sensación de angustia me oprime el pecho, me falta el aire y mi estómago se ha encogido tanto que no lo encontraría aunque me abriera en canal. Pero debo hacerlo, respirar hondo, liberarme de cualquier influencia externa y limitarme a volver al punto de partida.
Todo es negro ahora, pero en unos segundos la luz que dejé encendida en la mesilla junto al plato será todo lo que necesite para tomar mi decisión, y mi mundo volverá a girar.

Abro los ojos.
Miro el plato…derramo lágrimas sobre los dulces restos y lo que deseo es comerme otro trozo de tarta, así hasta acabar con ella.
Mañana ya no quedará nada, ni puntos que unir, ni dibujos que interpretar, tan siquiera aquél pedazo de chocolate con el que intenté modelar un corazón.
Posiblemente debería abandonar el dulce.




viernes, 13 de febrero de 2015

MIENTRAS DORMÍA


 

Intento recordar el momento exacto en el que la realidad se convirtió en un sueño, cuando todo quedó suspendido en el aire durante unos instantes; como esas secuencias en las películas en las que todo se detiene, y tanto personas como objetos se mantienen inertes, flotando, esperando el momento de volver a la vida.Y todo esto sucede justo antes de que le ocurra algo importante y decisivo al protagonista.
Ese, ese preciso instante se me ha perdido en la memoria, y necesito encontrarlo para tener al menos la certeza de que sí, de que sí ocurrió.

En mi sueño, mi cuerpo está colmado de caricias, de tus manos paseando por los laberintos que mi ropa interior teje con mi piel. De besos que eternizan el deseo, aquel que permanecía perdido en ese lugar reservado tan solo para amantes.
En mi sueño amanecías junto a mí acariciando mi espalda, perdiendo la vergüenza a la luz del día, descarándonos las miradas, quietas, fijas en nuestras pupilas apoyadas en la almohada, sin apenas descanso, no hay sueño, solo dulzura, ternura, y deseo…
En mi sueño nos desayunamos bailando bajo la calidez del sol de invierno, reconstruyendo la noche que se escurrió rápidamente entre nuestros dedos, y nos agarramos con fuerza a una fortaleza que desaparecerá con el último sorbo de nuestros labios. Castillos de tostadas y mantequilla, rodeados de zumo de piña.
En mi sueño mis labios no quieren dejar de besarte, desean que sigas siendo real, que nunca te conviertas en príncipe, que sigas siendo de color verde, de ese color que no destiñe.
En mi sueño, una vez, estuviste aquí.

Busco instante perdido en la memoria. Si alguien lo encuentra, por favor, que no dude en avisarme, pues lleva la mitad de mi corazón.

Es entonces cuando todo vuelve a ponerse en marcha... y la vida sigue.

domingo, 8 de febrero de 2015

LÁGRIMAS


Cierra sus párpados y cae la oscuridad. Anochece a su alrededor, tal cual ocurriese si el sol se apagara. No puede mirar a la vida si él se ha marchado, la noche ha llegado a su alma, a su corazón. Una pequeña muerte que tiñe de un extraño color oscuro cada milímetro de su cuerpo. Un velatorio nocturno alrededor de sí misma con lágrimas negras, dolorosas, al igual que lo son las rojas.


Diversidad literaria, I Concurso de microrrelato: "Inspiraciones nocturnas"


* Imagen de la película: "Mi vida sin mi" 



lunes, 2 de febrero de 2015

DE PESCA

El sol caía detrás de las dunas, se despedía de nosotros con esas últimas caricias remolonas, como cuando no quieres irte a dormir e intentas alargar el instante de ir a yacer entre sueños. Él lo hacía, se derramaba aún caliente sobre el mar haciendo surcos profundos  de color anaranjado, colándose discretamente entre las rocas, escribiendo mensajes sutiles y de hermosos colores, quizá un idioma tan solo conocido por las gentes del mar.
El lucero de la tarde ya brillaba en lo alto, la noche poco a poco iba haciendo acto de presencia y con ella el frío nos iba abrazando cada vez un poco más, envolviéndolo todo con su manto oscuro pero tan amigable cuando estás solo.
Una tenue luz marcaba aún el horizonte que, pronto desaparecería y mar y cielo serían un solo ser, un solo mundo, ese en el que nos adentraríamos de cabeza para comulgar con el mar, con nuestro amante helado, suntuoso apasionado de bellas mareas y de nuevas y entrañables historias, mientras nuestras cañas se dejan llevar por el vaivén de las olas. Ellas poseen vida propia, permanecen ahí con su anzuelo flotando, con el suculento y atractivo cebo que guiña un ojo a cada pececillo que pasa. Son listos, no caerán tan fácilmente, el mar les ha enseñado muchas cosas sobre los humanos, quizá sepan más de lo que imaginamos, más que nosotros mismos…

Mientras, la noche se ha cerrado, hemos sido afortunados y tenemos una flamante luna creciente, casi llena, amiga de las mareas y de los pescadores que pasan la noche en vela. Su luz y un pequeño farolillo son suficientes para poder desenvolvernos con soltura en éste pequeño mundo que hemos creado para los dos, nuestra casa, con un techo infinito de estrellas.
Hay música, algo de comer, unas cervezas y para cuando el frío ya se haya hecho con los dedos de nuestros  pies, un par de termos de café y chocolate bien caliente. Suficientemente abrigados, sentados en unas sillitas no tan cómodas como aparentan, nos echamos la mantita por encima, nos bajamos los gorros hasta las orejas y cogemos el libro escogido para la ocasión. La noche será larga y a pesar de que nuestra conversación siempre resulta atractiva con ese mar que nos inspira, es embriagador comenzar la velada introduciéndonos en una historia distinta cada noche, en una nueva y excitante aventura. Lectura que podría transportarnos fácilmente tanto sobre las aguas, como a las profundidades del océano y sus abismales secretos, palabras que cuentan como el mar es el todo.
Y de ésta manera, embelesados por tan bellas palabras, hipnotizados por la melodía del mar que se mezcla con una delicada banda sonora que nosotros aportamos sutilmente de fondo, viajamos a través de las olas, a través del olor a mar, a través de esa alfombra que la luna ha teñido de color plata para nosotros; ni Neptuno es tan afortunado, solo alguna sirena puede tener esta clase de suerte.
Único y espectacular momento.
La vida.

Algún viejo pescador de la zona se nos acerca de vez en cuando, les gusta contarnos sus historias sobre la mar, su relación con esa indomable y majestuosa criatura, espíritu azul, caprichoso y temido oponente...
“Nunca te creas más fuerte que el mar, mientras sea así, mientras sigas sus reglas todo irá bien”

Se acerca la madrugada y el frío ha ido calando en nuestros huesos, hundiéndonos un poco más en nuestras ropas empapadas ya de cada gota salada que la brisa ha traído hasta nosotros. Con delicadeza me colocas mejor la manta y yo me acurruco bajo el nuevo calor que encuentro en la ternura de tus gestos. Me quedé dormida mientras leías, tu voz me llevó de la mano al “océano mar” a ese lugar que ambos sentimos nuestro hogar.

Pronto amanecerá.
La pesca será buena, hoy la mar tenía buen sabor.

Mi caña tiraba…


*Imagen propia. Una tarde en la Albufera, agosto 2014


miércoles, 28 de enero de 2015

NO HAY DOS OLAS IGUALES


Caminaba sin descanso sobre la dorada y cálida arena. No le importaba, ella sabía que debía seguir, era una buscadora, una de esas personas que encuentran para que la vida de quienes la rodean, cobre sentido.
Llegó a la cima de aquella enorme duna. Había allí un cofre, hermético como el desierto. Lo abrió sin vacilar y en su interior encontró un manto azul. Lo alzó al viento y de repente aquél terciopelo encerrado, atrapado durante tanto tiempo se convirtió en un océano y mar precioso que lo inundó todo; llegó la vida.
Una ola, otra….y así hasta el infinito.




Microrrelato presentado al concurso Velvet.
Primera edición Enero 2015.
¡¡¡¡Gracias a todos  por el galardón!!!


https://www.youtube.com/watch?v=_BT0GFqEZ0E

* Imagen de la película "El jardinero fiel"



martes, 27 de enero de 2015

LOLO EL MARCIANO



Lolo siempre ha vivido en la Tierra desde que él recuerda, pues una tarde en la siesta se cayó de su planeta.
Todo el mundo le quería pues era bueno y muy bromista. Reía sin parar enseñando sus dientes resplandecientes de tantas y tantas manzanas que era capaz de devorar. Y es que Lolo era un marciano muy raro, porque no comía hamburguesas, ni tampoco salchichas, solo comía la fruta que del manzano caía. Rojas manzanas de piel brillante y esmaltada, saboreaba cada día a mordiscos o en ensalada.
Pero al cabo del tiempo la gente un tanto raro lo veía, y muy extrañados decían –¿qué le pasa a Lolo? ¿Se habrá vuelto el marciano, loco?- Y así pasaron los días, sin saber qué le ocurría, porque su piel ya no era  ni marrón, ni azul, ni morada, ni verde!!! Ya no resplandecía…
Las lágrimas brotaron de los saltones ojos de Lolo, sin comprender nada de lo que sucedía.
Pero una mañana desde el cielo una nave espacial llegó, aterrizó y bajaron  de ella más marcianos con la piel verde, morada, rosa y de colores a montón!, tantos colores como nunca he visto yo.
-Lolo, hermano!!!- Dijeron los marcianos. -Llevamos tiempo buscando el marciano que del planeta se cayó y nunca conseguimos hallar,  porque ahora eres de un solo color!!!
-De color rojo te has convertido, de comer siempre lo mismo!!!- La fruta del manzano, es muy sana, pero dinos, ¿Acaso no echas de menos algo más que la manzana?-
Lolo se había hecho de color rojo, porque solo comía una cosa, manzanas rojas!!! Y había perdido su brillo y sus colores de marciano.
A casa ahora regresaba con sus hermanos multicolor, para volver con sus padres, sus juguetes y por qué no, al cole que mola un montón!!
Lolo ahora es feliz, porque se sienta en una estrella y come de todo para no perder todo su colorido de marciano, que es muy molón.

Y tú, ¿quieres perder tu color? Come fruta, come carne, come pescado y verduras a mogollón, pues así serás como los marcianos, brillantes y de un bonito multicolor!!!

Y este cuento se acabó!! Chimpón!


*Imagen: Wolfepaw 2010


jueves, 22 de enero de 2015

SHANGRI-LA

No te reconozco cuando te veo bajo este nuevo cielo, no eres el mismo cuando son las nubes quienes cubren tus pensamientos. Es entonces cuando la tristeza me embarga y mi corazón se encoje, mi piel se arruga y envejezco más deprisa; ya ves, aquello que tanto te preocupaba ha terminado siendo el fruto de tu miedo y ha acabado aniquilando la poca juventud que habitaba en mí.

Fui joven y bonita, en otro tiempo, cuando tú me amabas y mirabas con descaro las curvas de mi cuerpo, cuando mi sonrisa proyectaba felicidad en el viento, cuando la pasión se derramaba entre nuestros besos. 
Pero tensaste el hilo, lo ceñiste a mi cintura y anudaste fuerte para que no pudiera escapar, para que nadie me encontrase, para que yo no viese más allá de los altos muros en los que me habías confinado. 
Creaste un mundo para ti, hecho a tu medida y me encerraste en él.
Un horizonte perdido.




"La inspiración para expresar el sentimiento del que habla este texto, llegó de la mano de una película que me encanta "Horizontes perdidos" (1937) de F. Capra.
   El argumento trata sobre un grupo de viajeros que sobreviven a un accidente aéreo en el Himalaya. Cuando piensan que acabarán muriendo, son rescatados por los habitantes de una idílica y utópica ciudad oculta en el Tibet. Shangri-La, donde la gente vive feliz y no envejece, mientras en el mundo la II Guerra Mundial está en puertas"




Ambas imágenes pertenecen a la película de Fran Capra.





domingo, 18 de enero de 2015

MARINO DE TIERRA



BANDA SONORA
Tom Waits "Sea of Love"

Es lo primero que me llega cuando me aproximo al mar, su olor, su sabor y como la sal se adhiere a mi piel, dejando su perfume a la deriva en mi cuerpo.

Hace años que ya no salgo a navegar, tuve que cambiar mi velero por un puñado de tierra donde apoyar cada día mis cansados pies, un lugar en el que mis manos agrietadas ya no trabajasen tanto, dicen que tengo que descansar más y vivir más tranquilo.
Pero yo nunca he conseguido alejarme de él, siento como si mi vida caducara sin su presencia, y tengo que volver una y otra vez, para remojar mis pies en la orilla, para inundar mi alma de su sonido, de ese arrullo que llega desde el fondo, y contemplarlo sin medida, sin prisa; de cara al mar, siempre de cara, sintiendo la brisa en mi curtido rostro de marino. Cierro los ojos y puedo escuchar a lo lejos las embarcaciones que salieron temprano a faenar y regresan tocando sus sirenas, anunciando a los hombres y mujeres del puerto, que preparen los atavíos para hacerse con la carga, seguro que ha sido buena. Hoy la mar estaba viva, lo he sentido al saborearla desde la orilla.

En mi paseo, como cada día, me dirijo a los muelles, donde atracarán los barcos de pesca. Todos son conocidos para mí, con todos he salido alguna vez a la mar. Me saludan, les sonrío, ellos conocen mi pesar.
Pero mis pasos se dirigen hacia un velero que está amarrado, fondeado un poco más hacia delante. Una goleta de dos mástiles, con una línea tan bella como la mujer más hermosa que podáis imaginar. La contemplo durante largo tiempo y escucho la música del crujir de su barnizado y brillante casco, con una quilla que palpita a través del agua, y que todas las criaturas marinas pueden escuchar latir. Cada cabo, nervio o eslabón golpeando los mástiles de la embarcación, son notas musicales para mí, ese tintineo penetra en mi interior y compongo melodías con sabor a mar y, recuerdo a los delfines bailando alrededor de mi barco en una noche de luna llena, allá en alta mar, donde la tierra no es más que un punto imaginario en el horizonte pintado bajo el cielo. Estampa que viví cuando solo me importaba surcar el océano, navegar sintiendo esa música en mi interior, era mi vida. El amor hacia el gran azul puede llegar a obsesionarte, a enamorarte de tal manera que ya nunca más puedas ser capaz de volver a tierra. Pero yo tuve que hacerlo.
Aparejos, arboladuras, cabos, amarres, cables, velas, mástiles…lo repito continuamente, todos y cada uno de los utensilios o términos que han sido tan familiares para mí durante tantos años, los repito como una lección de escuela.

No puedo llevarme éste navío a casa, tampoco es posible atrapar la mar entre mis manos, pero sí puedo venir hasta aquí cada día para que ella no se olvide mí y a su vez yo pueda seguir sintiendo correr cada gota de mar por mis venas.

Mañana volveré, quizá no recuerde a qué vine hasta aquí, pero el olor a salitre, sé que me devolverá al lugar del que jamás debí marchar y que cuando ya no hayan recuerdos…volveré para quedarme.



Imagen propia realizada en el puerto de Valencia

viernes, 16 de enero de 2015

LA MUÑECA

Desearía que lo leyerais escuchando ésto.

"This is Your Captain Speaking - Part 1"
Sabéis,lo hice, me tumbé sobre mi espalda en el suelo, con el pecho expuesto al mundo, al cielo, sin temor alguno.
Respiré varias veces hasta que conseguí un ritmo tranquilo y pausado, de manera que era consciente de mi cuerpo, de cada miembro, de cada órgano, de todo lo que ocurría en mi interior. Hasta el fluir de la sangre o mi saliva deslizándose por mi garganta o mi cabello apoyado contra el pavimento, dejado caer, sin gracia alguna; mis manos abiertas con las palmas dispuestas a recibir, mis pies relajados mirando hacia los distintos puntos cardinales.

Relax

Toda la relajación de la que era capaz se había apoderado de mí y, podía sentir como mi cuerpo entero se fundía con la tierra, como si de una superficie blanda se tratase, y yo me hundía en ella cada vez un poco más, hasta no sentir, no sentirme. Yo no estaba allí, mi cuerpo no existía, tan solo una sensación de bienestar, paz y tranquilidad ocupaba ahora su lugar. Mi mente limpia, bañada de una luz cálida y brillante era lo único que ocupaba mi mente y mis pensamientos.

Paz

Fue entonces cuando me sentí capaz de hacerlo. Con mi no cuerpo, mi no mente y mi nada, me elevé sobre lo que había sido yo misma. Me observaba desde unos metros más arriba; qué distinta me veía a través de mis propios ojos cuando no eran aquellos que juzgaban, aquellos que anhelaban o envidiaban. Qué distinta era cuando todo estaba bien, tranquila sin presiones, sin nada ni nadie a quién enfrentarme, tan siquiera a mí misma, con toda esa calma rodeándome.
Era capaz de ver la belleza de la que algunas personas hablaban. De ver mi cuerpo sin defectos, sin enfermedad alguna; mi sonrisa, esa que hace que mis ojos se achiquen  y lloren lágrimas felices.
Veía eso y mucho más. Podía ver a la niña que habita en mí, la de cabello dorado que no suelta jamás su muñeca, la niña que nunca permitirá que, por muchos desastres que pasen, pierda la ilusión.

Vi tantas cosas como vida tenía…os vi a vosotros. A todos y cada uno, os vi a mi lado, junto a mi corazón. Ese órgano palpitante que no deja de latir aunque bajen sus pulsaciones, aunque se encuentre en este estado de no yo. Y a él es a quién en realidad quería dirigirme. Tengo una cuenta pendiente con él desde hace años, desde que dejó que se inundaran cada una de sus oquedades de sangre y no bombease igual  cada día, ni cada minuto, ni cada segundo. Y todo esto lo hizo sin pedirme permiso, sin consultar conmigo si yo he deseado que dejara de latir así, si yo he deseado que se transformara en un órgano sin vida. Esperando algún estímulo que lo devolviera al mundo, esperando ese latido de más que solo el amor puede provocar. Yo no deseaba vivir así, esperando, pero él me había condenado.

Me agarro fuerte a mi yo niña, la abrazo con una mano, a ella y a su muñeca que extrañamente se parece a mí yo adulta, y con la otra mano, sin pensarlo y con la ilusión tatuada en mi brazo agarro con la mano izquierda mi corazón, lo hago tan fuerte que consigo sacarlo del pecho y puedo ver el vacío que ha dejado ahora en mi cuerpo, allá abajo sobre el suelo. Sigo extraordinariamente relajada, nada ha perturbado mi estado de inconsciencia, tan siquiera haber perdido el corazón.

Bombea con fuerza, parece casi increíble que se haya despreocupado tanto de mi cuerpo, de mí.
¿Qué pasará ahora? Acaso moriré, o permaneceré en una especie de limbo donde van a parar los no muertos. Mi corazón late, pero mi cuerpo, ¿seguirá vivo?

Algo caliente y viscoso cae por mi mano se escurre hasta mi codo. No dejo de apretar a la niña y ésta a la muñeca; pero aquello sigue saliendo del corazón, es la sangre que había quedado ahí, obstruyendo cada uno de sus espacios. Lo observo ahora, limpio, palpitante, incluso diría que reluciente y sé que es lo que debo hacer. Miro a mi yo niña que me sonríe con la muñeca agarrada de una manita, asiente, ella también lo sabe, ha llegado el momento de decidir cómo quiero seguir viviendo ¿ en aquél cuerpo de allá abajo con el corazón encharcado?  o quizá  ¿en ésta nueva esencia con un corazón viejo y magullado, pero cargado de energía y flamantes arterias y venas reconstruidas, cosidas con los hilos de los sueños?

Un corazón usado, pero con la ilusión de una niña y su muñeca.

Totalmente renovado.



Ilustración: Mark Ryden



viernes, 9 de enero de 2015

EL SAMBORI

Todo era más sencillo cuando las aceras se convertían en un paraíso de juegos; salir a la calle era una nueva aventura cada día. Podías convertirte en un pirata surcando los mares, un jugador de fútbol, una princesa en su castillo, la reina de la comba, la ganadora al saltar más alto a la goma, esconderte para que nadie te encontrara en el pilla-pilla, competir con la última canica de mil colores que acababas de adquirir y cien millones de cosas más.
A mí me gustaba especialmente dibujar con tizas en el suelo; dibujaba casas con todos sus detalles.Ya quisieran muchos programas de 3D hacer lo que yo hacía, no les faltaba de nada y, con mis amigos, montábamos historias, era genial, una especie de mundo paralelo ya que la gente, los mayores, seguían circulando por todas partes. La tiza fue uno de los mayores inventos en mi niñez, y plasmar cualquier cosa con su efímera vida, la hacía aún más seductora. Aquellos corazones con flechas atravesadas y los nombres escritos de jóvenes enamorados que, no durarían demasiado pues quedaba, afortunadamente, muchos nombres, corazones e historia aún por escribir…
Pero había algo a lo que a mí me encantaba jugar sobre todas las cosas, era el sambori, o ziriguizo como le llaman mis padres. Aquél juego en el que debías demostrar tu equilibrio y pericia para llegar al Cielo; donde tu destino dependía de una piedra y de tu maestría al tirarla y recogerla.
Los hacíamos de mil formas e infinitamente largos, había mucho camino que recorrer para llegar hasta la meta.
Eran otros tiempos, una tiza y una simple piedra podían hacernos felices, no necesitábamos más.

Esta noche mientras volvía a casa hundida en mi bufanda hasta las orejas y con las manos en los bolsillos, miraba hacia el suelo que avanzaba infatigable bajo mis pies, gris, frío y húmedo…
No recuerdo que siendo niña jamás lo haya visto de esta forma, ni siquiera creo que lo recuerde de color gris.

Permanece, sigue ahí bajo mis pies, después de tantos años. Las mismas calles, quizá con algún desperfecto que otro o incluso, con algún parche de nuevos y flamantes adoquines en alguna esquina.
Pero ahí sigue, el suelo bajo mis pies, sujetando mi cuerpo, mi vida. La vida de aquella niña que, con calcetines blancos y coleta de caballo, saltaba a la pata coja sobre decenas de números de color blanco para intentar algún día, llegar al Cielo.

Antes todo era más sencillo.




viernes, 2 de enero de 2015

EL BESO

Mi piel no es suficiente
para albergar tus besos.
Le daría la vuelta
la arrancaría a tiras,
si de esta forma me pudieras
besar también por dentro.
Hazme el amor con tus labios
llévalos por cada recoveco y
tiñe del color de la pasión
el deseo que por ti siento.


 I Concurso de poesía romántica “Versos desde el corazón" 

Imagen de la película: The Fountain

En ésta ocasión va con banda sonora: No other love - Chuck Prophet



sábado, 27 de diciembre de 2014

BUSCADORES DE AMOR

Hace tiempo vivió a mi lado, me colmaba de besos y halagos. Cubría mis frías noches con la calidez de sus abrazos y, en mis sueños velaba  siempre para que no me perdiera al despertar o en el llanto de una pesadilla. Era la caracola que escuchaba mi lamento, y también quién bailaba conmigo cuando nos vestíamos de domingo y llevábamos zapatos nuevos. Era su rostro el que veía al despertar, era mi desayuno y mi fuerza cada día; era la alegría para mi corazón, la sangre; era la ilusión, era…era mi amigo.


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Musculamos nuestros cuerpos, vamos al gimnasio para hacerlos fuertes; cultivamos el alma con mil y una artes, hacemos todo aquello que consideramos necesario para ser fuertes, para que nada pueda hacernos daño, ni en nuestro cuerpo, ni en nuestra mente. Hacemos una amalgama de medicinas etéreas, para insuflarnos toda esa fuerza, toda esa energía, para ser invencibles y que nada nos afecte, y que no nos rompamos, que nada se parta, que no haya nada capaz tan solo de fisurar nuestra vida.
Falso, todo es falso, no hay nada que te haga tan fuerte que no puedas partirte en dos cuando pierdes el amor.

Y ¿Qué es realmente el amor? Qué es estado de embriaguez continua que, no te permite pensar con claridad y, ante el que pierdes cada uno de los papeles que te dieron al comenzar esta obra que es la vida.

Todos tenemos amor. Un padre, una madre, un hijo, amigo, familiar o incluso una mascota. Todos tenemos amor, ese tipo de amor del que se habla cuando te sientes vacío y dices – sí, sí, si yo tengo mucha gente que me quiere-
Paparruchas, lo inventamos nosotros mismos para hacerle creer a nuestro cerebro que somos felices, que tenemos “amor” que, haga llegar rápidamente éste mensaje a nuestro corazón para que no estallen sus ventrículos en mil pedazos irreparables.

Piensa lo que quieras, refúgiate en cuantas personas o animales desees. Haz terapias, ve al gimnasio, come sano…viste a la última y echa una cana al aire de vez en cuando porque tú puedes hacerlo! Pero no te engañes, si no lo tienes, si no tienes “ese amor” no tienes nada.

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Tiene que rasgarte por dentro, hacer que vibren tus entrañas; que tu cerebro se convierta en la unión de mil estrellas; que no haya más firmamento que el de sus ojos; que la luna y el sol por fin sean amantes; que nada importe sobre la faz de la tierra más que, la canción de las mareas anunciando el encuentro cada noche de los amantes cuerpos, el deseo y la pasión. La locura de perder el sentido y solo desear que al despertar de ésta, sea el rostro de quien amas lo primero que veas, por siempre jamás.

Sigue buscando. Todos lo hacemos. Es lo que somos, buscadores de amor.



sábado, 20 de diciembre de 2014

MAPA MUNDI

Dijiste que salvarías el mundo, que me salvarías a mí.
Transformaste mi piel en un mapa mundi que respiraba mares y océanos; enormes extensiones de tierra, islas y volcanes en erupción; el viejo continente se adaptaba a las curvas de mi cuerpo y, tatuado con la belleza de una esmeralda, depositaste mi querida Irlanda sobre mi pecho izquierdo junto a mi corazón, sabías muy bien cuál era su lugar. Y desde ahí cada país ocupaba un poco más de mí, Portugal acariciaba mí ombligo; Islandia mi nuca; Finlandia y Noruega posadas sobre mi hombro derecho rozando sutilmente mi pecho, y la vieja Rusia me abrazaba de costado a costado con Asia entera en mí intimidad; mientras Japón caía delicadamente por mi muslo izquierdo, Australia adornaba mi pantorrilla y, más abajo la Antártida calzaba mi pie con glaciares de tacón alto. África entre desiertos y sabanas compartía la extensión de mi pierna derecha con el continente Americano, dividido por mi rodilla, desde donde en el malecón de la Habana se podía observar el atardecer.
Tan solo quedaba el Ártico, que muy estratégicamente encajaste  en mi cabeza para que helara cada uno de mis pensamientos y, nunca más pudiera razonar, tan solo fuese capaz de amar, de amarte a ti.

Dijiste que salvarías el mundo, que me salvarías a mí, pero amasaste el globo terráqueo como si de una insignificante masilla se tratara y lo estiraste, cediéndolo tanto como diera de sí mi cuerpo y lo derramaste, modelándolo; de alguna manera lo encerraste en mí y, después me encerraste a mí en ti, y de ésta forma nos tenías atrapados a ambos en tu universo.

Creí que me salvarías, creí que cuando decías -pondré el mundo en tus manos- te referías a que la vida para nosotros no tendría límites, que el mundo sería nuestro, y que ambos seríamos un solo ser.
Pero llenaste mi cuerpo con la belleza de la vida de éste planeta, y a su vez también lo atestaste del dolor y la crueldad que habita en éste mundo. Las guerras empezaron a hacerse notar en mi piel, los crímenes, el odio y todo aquello de lo que el ser humano es capaz inundó cada gramo de mí. Mi cerebro helado no me permitía pensar, así que solo podía sentir, sentir, sentir…
El amor natural que el hombre posee, se desliza ahora por mi piel como un líquido que no soy capaz de detener, no puedo pensar, no sé cómo actuar para retener en mí la belleza de las cosas.
Y entonces tú me abrazas, y encierras más profundamente en mí toda esa tristeza y ese dolor.

Has provocado el holocausto en mi cuerpo, no querías hacerlo, lo sé, pero al desear que solo fuera tuya y poner el mundo a mis pies…se rompió el orden natural de las cosas.
Yo solo deseaba amarte, no tenías que depositar nada en mis manos, lo hubiera hecho sin nada, sin nada de todo esto.
Ahora tantas batallas, tristeza y dolor, acabaron conmigo.

Hubo un atisbo antes de todo… quizá lo viste, quizá tu corazón lo sintió.
Yo no quería el mundo, te quería a ti.

*Imagen de la película "El Jardinero Fiel"


ERASÉ

¿Sabéis qué ocurre con la vida?
Que simplemente se agota.

lunes, 15 de diciembre de 2014

EL SONIDO DEL MAR

He vuelto a escuchar el mar.
Me habló de la inquietud de las medusas, de las estrellas y ballenas.
Puedo oír en cada abatida de las olas como me trasmiten lo que sienten, su temor a que nunca vuelva con ellas, que me quede en tierra y olvide por siempre cuál es mi verdadero origen, de dónde provengo, quienes son mis antepasados y por qué el mar me sigue hablando en el idioma de las sirenas.
Quizá haya llegado el momento y deba partir hacia aquél puerto suspendido en la superficie de mi Océano, donde mi destino será el que estaba escrito en los arrecifes, con toques de coral y adornado con brillantes perlas. Un destino del que no sería capaz de escapar aunque en este árido mundo hallase lo que más deseo.Tarde o temprano se cumpliría aquella promesa, la que ha permanecido bajo las aguas durante todos estos años desde mi alumbramiento y, me ha estado acechando desde que me sumergí en el fondo del mar por primera vez, o incluso mientras caminaba por los bosques y senderos de la tierra.
Sí, ha llegado el momento.
Mi cabello crecerá, mis piernas desaparecerán y mis pulmones sabrán a sal, todo se convertirá en mar, incluso el cielo se tornará del color de las aguas y el sol será un destello en el techo de mi nuevo hogar.
Me marcho, aquél que llamaron esposo de la luna, me espera.

Fotografía de Estefanía Corbalán.