miércoles, 28 de enero de 2015

NO HAY DOS OLAS IGUALES


Caminaba sin descanso sobre la dorada y cálida arena. No le importaba, ella sabía que debía seguir, era una buscadora, una de esas personas que encuentran para que la vida de quienes la rodean, cobre sentido.
Llegó a la cima de aquella enorme duna. Había allí un cofre, hermético como el desierto. Lo abrió sin vacilar y en su interior encontró un manto azul. Lo alzó al viento y de repente aquél terciopelo encerrado, atrapado durante tanto tiempo se convirtió en un océano y mar precioso que lo inundó todo; llegó la vida.
Una ola, otra….y así hasta el infinito.




Microrrelato presentado al concurso Velvet.
Primera edición Enero 2015.
¡¡¡¡Gracias a todos  por el galardón!!!


https://www.youtube.com/watch?v=_BT0GFqEZ0E

* Imagen de la película "El jardinero fiel"



martes, 27 de enero de 2015

LOLO EL MARCIANO



Lolo siempre ha vivido en la Tierra desde que él recuerda, pues una tarde en la siesta se cayó de su planeta.
Todo el mundo le quería pues era bueno y muy bromista. Reía sin parar enseñando sus dientes resplandecientes de tantas y tantas manzanas que era capaz de devorar. Y es que Lolo era un marciano muy raro, porque no comía hamburguesas, ni tampoco salchichas, solo comía la fruta que del manzano caía. Rojas manzanas de piel brillante y esmaltada, saboreaba cada día a mordiscos o en ensalada.
Pero al cabo del tiempo la gente un tanto raro lo veía, y muy extrañados decían –¿qué le pasa a Lolo? ¿Se habrá vuelto el marciano, loco?- Y así pasaron los días, sin saber qué le ocurría, porque su piel ya no era  ni marrón, ni azul, ni morada, ni verde!!! Ya no resplandecía…
Las lágrimas brotaron de los saltones ojos de Lolo, sin comprender nada de lo que sucedía.
Pero una mañana desde el cielo una nave espacial llegó, aterrizó y bajaron  de ella más marcianos con la piel verde, morada, rosa y de colores a montón!, tantos colores como nunca he visto yo.
-Lolo, hermano!!!- Dijeron los marcianos. -Llevamos tiempo buscando el marciano que del planeta se cayó y nunca conseguimos hallar,  porque ahora eres de un solo color!!!
-De color rojo te has convertido, de comer siempre lo mismo!!!- La fruta del manzano, es muy sana, pero dinos, ¿Acaso no echas de menos algo más que la manzana?-
Lolo se había hecho de color rojo, porque solo comía una cosa, manzanas rojas!!! Y había perdido su brillo y sus colores de marciano.
A casa ahora regresaba con sus hermanos multicolor, para volver con sus padres, sus juguetes y por qué no, al cole que mola un montón!!
Lolo ahora es feliz, porque se sienta en una estrella y come de todo para no perder todo su colorido de marciano, que es muy molón.

Y tú, ¿quieres perder tu color? Come fruta, come carne, come pescado y verduras a mogollón, pues así serás como los marcianos, brillantes y de un bonito multicolor!!!

Y este cuento se acabó!! Chimpón!


*Imagen: Wolfepaw 2010


jueves, 22 de enero de 2015

SHANGRI-LA

No te reconozco cuando te veo bajo este nuevo cielo, no eres el mismo cuando son las nubes quienes cubren tus pensamientos. Es entonces cuando la tristeza me embarga y mi corazón se encoje, mi piel se arruga y envejezco más deprisa; ya ves, aquello que tanto te preocupaba ha terminado siendo el fruto de tu miedo y ha acabado aniquilando la poca juventud que habitaba en mí.

Fui joven y bonita, en otro tiempo, cuando tú me amabas y mirabas con descaro las curvas de mi cuerpo, cuando mi sonrisa proyectaba felicidad en el viento, cuando la pasión se derramaba entre nuestros besos. 
Pero tensaste el hilo, lo ceñiste a mi cintura y anudaste fuerte para que no pudiera escapar, para que nadie me encontrase, para que yo no viese más allá de los altos muros en los que me habías confinado. 
Creaste un mundo para ti, hecho a tu medida y me encerraste en él.
Un horizonte perdido.




"La inspiración para expresar el sentimiento del que habla este texto, llegó de la mano de una película que me encanta "Horizontes perdidos" (1937) de F. Capra.
   El argumento trata sobre un grupo de viajeros que sobreviven a un accidente aéreo en el Himalaya. Cuando piensan que acabarán muriendo, son rescatados por los habitantes de una idílica y utópica ciudad oculta en el Tibet. Shangri-La, donde la gente vive feliz y no envejece, mientras en el mundo la II Guerra Mundial está en puertas"




Ambas imágenes pertenecen a la película de Fran Capra.





domingo, 18 de enero de 2015

MARINO DE TIERRA



BANDA SONORA
Tom Waits "Sea of Love"

Es lo primero que me llega cuando me aproximo al mar, su olor, su sabor y como la sal se adhiere a mi piel, dejando su perfume a la deriva en mi cuerpo.

Hace años que ya no salgo a navegar, tuve que cambiar mi velero por un puñado de tierra donde apoyar cada día mis cansados pies, un lugar en el que mis manos agrietadas ya no trabajasen tanto, dicen que tengo que descansar más y vivir más tranquilo.
Pero yo nunca he conseguido alejarme de él, siento como si mi vida caducara sin su presencia, y tengo que volver una y otra vez, para remojar mis pies en la orilla, para inundar mi alma de su sonido, de ese arrullo que llega desde el fondo, y contemplarlo sin medida, sin prisa; de cara al mar, siempre de cara, sintiendo la brisa en mi curtido rostro de marino. Cierro los ojos y puedo escuchar a lo lejos las embarcaciones que salieron temprano a faenar y regresan tocando sus sirenas, anunciando a los hombres y mujeres del puerto, que preparen los atavíos para hacerse con la carga, seguro que ha sido buena. Hoy la mar estaba viva, lo he sentido al saborearla desde la orilla.

En mi paseo, como cada día, me dirijo a los muelles, donde atracarán los barcos de pesca. Todos son conocidos para mí, con todos he salido alguna vez a la mar. Me saludan, les sonrío, ellos conocen mi pesar.
Pero mis pasos se dirigen hacia un velero que está amarrado, fondeado un poco más hacia delante. Una goleta de dos mástiles, con una línea tan bella como la mujer más hermosa que podáis imaginar. La contemplo durante largo tiempo y escucho la música del crujir de su barnizado y brillante casco, con una quilla que palpita a través del agua, y que todas las criaturas marinas pueden escuchar latir. Cada cabo, nervio o eslabón golpeando los mástiles de la embarcación, son notas musicales para mí, ese tintineo penetra en mi interior y compongo melodías con sabor a mar y, recuerdo a los delfines bailando alrededor de mi barco en una noche de luna llena, allá en alta mar, donde la tierra no es más que un punto imaginario en el horizonte pintado bajo el cielo. Estampa que viví cuando solo me importaba surcar el océano, navegar sintiendo esa música en mi interior, era mi vida. El amor hacia el gran azul puede llegar a obsesionarte, a enamorarte de tal manera que ya nunca más puedas ser capaz de volver a tierra. Pero yo tuve que hacerlo.
Aparejos, arboladuras, cabos, amarres, cables, velas, mástiles…lo repito continuamente, todos y cada uno de los utensilios o términos que han sido tan familiares para mí durante tantos años, los repito como una lección de escuela.

No puedo llevarme éste navío a casa, tampoco es posible atrapar la mar entre mis manos, pero sí puedo venir hasta aquí cada día para que ella no se olvide mí y a su vez yo pueda seguir sintiendo correr cada gota de mar por mis venas.

Mañana volveré, quizá no recuerde a qué vine hasta aquí, pero el olor a salitre, sé que me devolverá al lugar del que jamás debí marchar y que cuando ya no hayan recuerdos…volveré para quedarme.



Imagen propia realizada en el puerto de Valencia

viernes, 16 de enero de 2015

LA MUÑECA

Desearía que lo leyerais escuchando ésto.

"This is Your Captain Speaking - Part 1"
Sabéis,lo hice, me tumbé sobre mi espalda en el suelo, con el pecho expuesto al mundo, al cielo, sin temor alguno.
Respiré varias veces hasta que conseguí un ritmo tranquilo y pausado, de manera que era consciente de mi cuerpo, de cada miembro, de cada órgano, de todo lo que ocurría en mi interior. Hasta el fluir de la sangre o mi saliva deslizándose por mi garganta o mi cabello apoyado contra el pavimento, dejado caer, sin gracia alguna; mis manos abiertas con las palmas dispuestas a recibir, mis pies relajados mirando hacia los distintos puntos cardinales.

Relax

Toda la relajación de la que era capaz se había apoderado de mí y, podía sentir como mi cuerpo entero se fundía con la tierra, como si de una superficie blanda se tratase, y yo me hundía en ella cada vez un poco más, hasta no sentir, no sentirme. Yo no estaba allí, mi cuerpo no existía, tan solo una sensación de bienestar, paz y tranquilidad ocupaba ahora su lugar. Mi mente limpia, bañada de una luz cálida y brillante era lo único que ocupaba mi mente y mis pensamientos.

Paz

Fue entonces cuando me sentí capaz de hacerlo. Con mi no cuerpo, mi no mente y mi nada, me elevé sobre lo que había sido yo misma. Me observaba desde unos metros más arriba; qué distinta me veía a través de mis propios ojos cuando no eran aquellos que juzgaban, aquellos que anhelaban o envidiaban. Qué distinta era cuando todo estaba bien, tranquila sin presiones, sin nada ni nadie a quién enfrentarme, tan siquiera a mí misma, con toda esa calma rodeándome.
Era capaz de ver la belleza de la que algunas personas hablaban. De ver mi cuerpo sin defectos, sin enfermedad alguna; mi sonrisa, esa que hace que mis ojos se achiquen  y lloren lágrimas felices.
Veía eso y mucho más. Podía ver a la niña que habita en mí, la de cabello dorado que no suelta jamás su muñeca, la niña que nunca permitirá que, por muchos desastres que pasen, pierda la ilusión.

Vi tantas cosas como vida tenía…os vi a vosotros. A todos y cada uno, os vi a mi lado, junto a mi corazón. Ese órgano palpitante que no deja de latir aunque bajen sus pulsaciones, aunque se encuentre en este estado de no yo. Y a él es a quién en realidad quería dirigirme. Tengo una cuenta pendiente con él desde hace años, desde que dejó que se inundaran cada una de sus oquedades de sangre y no bombease igual  cada día, ni cada minuto, ni cada segundo. Y todo esto lo hizo sin pedirme permiso, sin consultar conmigo si yo he deseado que dejara de latir así, si yo he deseado que se transformara en un órgano sin vida. Esperando algún estímulo que lo devolviera al mundo, esperando ese latido de más que solo el amor puede provocar. Yo no deseaba vivir así, esperando, pero él me había condenado.

Me agarro fuerte a mi yo niña, la abrazo con una mano, a ella y a su muñeca que extrañamente se parece a mí yo adulta, y con la otra mano, sin pensarlo y con la ilusión tatuada en mi brazo agarro con la mano izquierda mi corazón, lo hago tan fuerte que consigo sacarlo del pecho y puedo ver el vacío que ha dejado ahora en mi cuerpo, allá abajo sobre el suelo. Sigo extraordinariamente relajada, nada ha perturbado mi estado de inconsciencia, tan siquiera haber perdido el corazón.

Bombea con fuerza, parece casi increíble que se haya despreocupado tanto de mi cuerpo, de mí.
¿Qué pasará ahora? Acaso moriré, o permaneceré en una especie de limbo donde van a parar los no muertos. Mi corazón late, pero mi cuerpo, ¿seguirá vivo?

Algo caliente y viscoso cae por mi mano se escurre hasta mi codo. No dejo de apretar a la niña y ésta a la muñeca; pero aquello sigue saliendo del corazón, es la sangre que había quedado ahí, obstruyendo cada uno de sus espacios. Lo observo ahora, limpio, palpitante, incluso diría que reluciente y sé que es lo que debo hacer. Miro a mi yo niña que me sonríe con la muñeca agarrada de una manita, asiente, ella también lo sabe, ha llegado el momento de decidir cómo quiero seguir viviendo ¿ en aquél cuerpo de allá abajo con el corazón encharcado?  o quizá  ¿en ésta nueva esencia con un corazón viejo y magullado, pero cargado de energía y flamantes arterias y venas reconstruidas, cosidas con los hilos de los sueños?

Un corazón usado, pero con la ilusión de una niña y su muñeca.

Totalmente renovado.



Ilustración: Mark Ryden



viernes, 9 de enero de 2015

EL SAMBORI

Todo era más sencillo cuando las aceras se convertían en un paraíso de juegos; salir a la calle era una nueva aventura cada día. Podías convertirte en un pirata surcando los mares, un jugador de fútbol, una princesa en su castillo, la reina de la comba, la ganadora al saltar más alto a la goma, esconderte para que nadie te encontrara en el pilla-pilla, competir con la última canica de mil colores que acababas de adquirir y cien millones de cosas más.
A mí me gustaba especialmente dibujar con tizas en el suelo; dibujaba casas con todos sus detalles.Ya quisieran muchos programas de 3D hacer lo que yo hacía, no les faltaba de nada y, con mis amigos, montábamos historias, era genial, una especie de mundo paralelo ya que la gente, los mayores, seguían circulando por todas partes. La tiza fue uno de los mayores inventos en mi niñez, y plasmar cualquier cosa con su efímera vida, la hacía aún más seductora. Aquellos corazones con flechas atravesadas y los nombres escritos de jóvenes enamorados que, no durarían demasiado pues quedaba, afortunadamente, muchos nombres, corazones e historia aún por escribir…
Pero había algo a lo que a mí me encantaba jugar sobre todas las cosas, era el sambori, o ziriguizo como le llaman mis padres. Aquél juego en el que debías demostrar tu equilibrio y pericia para llegar al Cielo; donde tu destino dependía de una piedra y de tu maestría al tirarla y recogerla.
Los hacíamos de mil formas e infinitamente largos, había mucho camino que recorrer para llegar hasta la meta.
Eran otros tiempos, una tiza y una simple piedra podían hacernos felices, no necesitábamos más.

Esta noche mientras volvía a casa hundida en mi bufanda hasta las orejas y con las manos en los bolsillos, miraba hacia el suelo que avanzaba infatigable bajo mis pies, gris, frío y húmedo…
No recuerdo que siendo niña jamás lo haya visto de esta forma, ni siquiera creo que lo recuerde de color gris.

Permanece, sigue ahí bajo mis pies, después de tantos años. Las mismas calles, quizá con algún desperfecto que otro o incluso, con algún parche de nuevos y flamantes adoquines en alguna esquina.
Pero ahí sigue, el suelo bajo mis pies, sujetando mi cuerpo, mi vida. La vida de aquella niña que, con calcetines blancos y coleta de caballo, saltaba a la pata coja sobre decenas de números de color blanco para intentar algún día, llegar al Cielo.

Antes todo era más sencillo.




viernes, 2 de enero de 2015

EL BESO

Mi piel no es suficiente
para albergar tus besos.
Le daría la vuelta
la arrancaría a tiras,
si de esta forma me pudieras
besar también por dentro.
Hazme el amor con tus labios
llévalos por cada recoveco y
tiñe del color de la pasión
el deseo que por ti siento.


 I Concurso de poesía romántica “Versos desde el corazón" 

Imagen de la película: The Fountain

En ésta ocasión va con banda sonora: No other love - Chuck Prophet



sábado, 27 de diciembre de 2014

BUSCADORES DE AMOR

Hace tiempo vivió a mi lado, me colmaba de besos y halagos. Cubría mis frías noches con la calidez de sus abrazos y, en mis sueños velaba  siempre para que no me perdiera al despertar o en el llanto de una pesadilla. Era la caracola que escuchaba mi lamento, y también quién bailaba conmigo cuando nos vestíamos de domingo y llevábamos zapatos nuevos. Era su rostro el que veía al despertar, era mi desayuno y mi fuerza cada día; era la alegría para mi corazón, la sangre; era la ilusión, era…era mi amigo.


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Musculamos nuestros cuerpos, vamos al gimnasio para hacerlos fuertes; cultivamos el alma con mil y una artes, hacemos todo aquello que consideramos necesario para ser fuertes, para que nada pueda hacernos daño, ni en nuestro cuerpo, ni en nuestra mente. Hacemos una amalgama de medicinas etéreas, para insuflarnos toda esa fuerza, toda esa energía, para ser invencibles y que nada nos afecte, y que no nos rompamos, que nada se parta, que no haya nada capaz tan solo de fisurar nuestra vida.
Falso, todo es falso, no hay nada que te haga tan fuerte que no puedas partirte en dos cuando pierdes el amor.

Y ¿Qué es realmente el amor? Qué es estado de embriaguez continua que, no te permite pensar con claridad y, ante el que pierdes cada uno de los papeles que te dieron al comenzar esta obra que es la vida.

Todos tenemos amor. Un padre, una madre, un hijo, amigo, familiar o incluso una mascota. Todos tenemos amor, ese tipo de amor del que se habla cuando te sientes vacío y dices – sí, sí, si yo tengo mucha gente que me quiere-
Paparruchas, lo inventamos nosotros mismos para hacerle creer a nuestro cerebro que somos felices, que tenemos “amor” que, haga llegar rápidamente éste mensaje a nuestro corazón para que no estallen sus ventrículos en mil pedazos irreparables.

Piensa lo que quieras, refúgiate en cuantas personas o animales desees. Haz terapias, ve al gimnasio, come sano…viste a la última y echa una cana al aire de vez en cuando porque tú puedes hacerlo! Pero no te engañes, si no lo tienes, si no tienes “ese amor” no tienes nada.

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Tiene que rasgarte por dentro, hacer que vibren tus entrañas; que tu cerebro se convierta en la unión de mil estrellas; que no haya más firmamento que el de sus ojos; que la luna y el sol por fin sean amantes; que nada importe sobre la faz de la tierra más que, la canción de las mareas anunciando el encuentro cada noche de los amantes cuerpos, el deseo y la pasión. La locura de perder el sentido y solo desear que al despertar de ésta, sea el rostro de quien amas lo primero que veas, por siempre jamás.

Sigue buscando. Todos lo hacemos. Es lo que somos, buscadores de amor.



sábado, 20 de diciembre de 2014

MAPA MUNDI

Dijiste que salvarías el mundo, que me salvarías a mí.
Transformaste mi piel en un mapa mundi que respiraba mares y océanos; enormes extensiones de tierra, islas y volcanes en erupción; el viejo continente se adaptaba a las curvas de mi cuerpo y, tatuado con la belleza de una esmeralda, depositaste mi querida Irlanda sobre mi pecho izquierdo junto a mi corazón, sabías muy bien cuál era su lugar. Y desde ahí cada país ocupaba un poco más de mí, Portugal acariciaba mí ombligo; Islandia mi nuca; Finlandia y Noruega posadas sobre mi hombro derecho rozando sutilmente mi pecho, y la vieja Rusia me abrazaba de costado a costado con Asia entera en mí intimidad; mientras Japón caía delicadamente por mi muslo izquierdo, Australia adornaba mi pantorrilla y, más abajo la Antártida calzaba mi pie con glaciares de tacón alto. África entre desiertos y sabanas compartía la extensión de mi pierna derecha con el continente Americano, dividido por mi rodilla, desde donde en el malecón de la Habana se podía observar el atardecer.
Tan solo quedaba el Ártico, que muy estratégicamente encajaste  en mi cabeza para que helara cada uno de mis pensamientos y, nunca más pudiera razonar, tan solo fuese capaz de amar, de amarte a ti.

Dijiste que salvarías el mundo, que me salvarías a mí, pero amasaste el globo terráqueo como si de una insignificante masilla se tratara y lo estiraste, cediéndolo tanto como diera de sí mi cuerpo y lo derramaste, modelándolo; de alguna manera lo encerraste en mí y, después me encerraste a mí en ti, y de ésta forma nos tenías atrapados a ambos en tu universo.

Creí que me salvarías, creí que cuando decías -pondré el mundo en tus manos- te referías a que la vida para nosotros no tendría límites, que el mundo sería nuestro, y que ambos seríamos un solo ser.
Pero llenaste mi cuerpo con la belleza de la vida de éste planeta, y a su vez también lo atestaste del dolor y la crueldad que habita en éste mundo. Las guerras empezaron a hacerse notar en mi piel, los crímenes, el odio y todo aquello de lo que el ser humano es capaz inundó cada gramo de mí. Mi cerebro helado no me permitía pensar, así que solo podía sentir, sentir, sentir…
El amor natural que el hombre posee, se desliza ahora por mi piel como un líquido que no soy capaz de detener, no puedo pensar, no sé cómo actuar para retener en mí la belleza de las cosas.
Y entonces tú me abrazas, y encierras más profundamente en mí toda esa tristeza y ese dolor.

Has provocado el holocausto en mi cuerpo, no querías hacerlo, lo sé, pero al desear que solo fuera tuya y poner el mundo a mis pies…se rompió el orden natural de las cosas.
Yo solo deseaba amarte, no tenías que depositar nada en mis manos, lo hubiera hecho sin nada, sin nada de todo esto.
Ahora tantas batallas, tristeza y dolor, acabaron conmigo.

Hubo un atisbo antes de todo… quizá lo viste, quizá tu corazón lo sintió.
Yo no quería el mundo, te quería a ti.

*Imagen de la película "El Jardinero Fiel"


ERASÉ

¿Sabéis qué ocurre con la vida?
Que simplemente se agota.

lunes, 15 de diciembre de 2014

EL SONIDO DEL MAR

He vuelto a escuchar el mar.
Me habló de la inquietud de las medusas, de las estrellas y ballenas.
Puedo oír en cada abatida de las olas como me trasmiten lo que sienten, su temor a que nunca vuelva con ellas, que me quede en tierra y olvide por siempre cuál es mi verdadero origen, de dónde provengo, quienes son mis antepasados y por qué el mar me sigue hablando en el idioma de las sirenas.
Quizá haya llegado el momento y deba partir hacia aquél puerto suspendido en la superficie de mi Océano, donde mi destino será el que estaba escrito en los arrecifes, con toques de coral y adornado con brillantes perlas. Un destino del que no sería capaz de escapar aunque en este árido mundo hallase lo que más deseo.Tarde o temprano se cumpliría aquella promesa, la que ha permanecido bajo las aguas durante todos estos años desde mi alumbramiento y, me ha estado acechando desde que me sumergí en el fondo del mar por primera vez, o incluso mientras caminaba por los bosques y senderos de la tierra.
Sí, ha llegado el momento.
Mi cabello crecerá, mis piernas desaparecerán y mis pulmones sabrán a sal, todo se convertirá en mar, incluso el cielo se tornará del color de las aguas y el sol será un destello en el techo de mi nuevo hogar.
Me marcho, aquél que llamaron esposo de la luna, me espera.

Fotografía de Estefanía Corbalán.


domingo, 14 de diciembre de 2014

EL HEMISFERIO DERECHO

Tomó el bisturí con la mano izquierda; ella sabe actuar ante éstas situaciones, ya lo he visto antes.

La delicadeza con la que se prolonga entre sus largos y finos dedos el brillo de su hoja, convierte en una pequeña obra de arte la decrepitud de su ya fatigada mano. Una escultura de piel y huesos que, ha sufrido el paso de los años, luchando cada día para llevar a cabo tantos actos como le ha sido posible. Acarició y se tendió con placer al cobijo de otra piel; secó lágrimas, curó heridas, alimentó el cuerpo y el alma; escribió cientos de palabras que expresaban emociones o que simplemente no querían decir nada, solo deseaba dejarlas ahí, en algún lugar entre ella y el mundo.

Alzó la mano y, con esa batuta que cortaba el aire, mirándose en el espejo comenzó a dibujar una nueva sintonía sobre ella. Un nuevo exorcismo escrito en la piel de su pecho, intentando sortear las rugosas cicatrices de antiguas oberturas, de réquiems interpretados con la melodía de cada llanto.
La sangre brotaba de entre los finos canales labrados en su epidermis; rojas y calientes lágrimas se deslizaban de esos sanguinolentos ojos abiertos sobre su blanca piel; el bisturí seguía afilado, rasgando cada vez más partes de su alma vestida de cuero, escribiendo compulsivamente la realidad que habita en su cerebro, en el hemisferio derecho, el único en el que ella puede introducir sus dedos y buscar detrás de neuronas, ilusión y sueños.
Los rojos ríos siguen recorriendo su cuerpo, vistiéndolo con hilos de tristeza que se secarán dejando una capa de oxidados sentimientos.
La imagen del espejo, ensangrentada, lacerada, ultrajada por su propia mano y el bisturí que le permite sacar de su cuerpo todo aquello que la contamina y vuelve racional, le trae a modo de esas sangrías la única realidad; que la sangre se enfriará, dejará de latir y, el pulso que la mantenía viva desaparecerá.

El tiempo cicatrizará su cuerpo de nuevo y, con un latido menos, con algo menos de sangre en sus venas, seguirá entrando cada día con su mano izquierda en su hemisferio derecho.
¿La razón?
En busca de la felicidad, solo allí podrá encontrarla.


lunes, 1 de diciembre de 2014

PARA F.

"Los humanos somos raros" me dice un amigo... Y sí, lo somos.

Era como si hubiésemos esperado toda una vida para emocionarnos juntos con éste tema. Esperamos hasta conocernos para abrazarnos bajo sus notas, y dejar que nuestras lágrimas rodasen sin resistencia alguna. Cierro los ojos y puedo volver a ese instante; fue mágico, fue único y fue especial. Tan solo unas horas juntos en persona, aunque conversaciones tuvimos tantas como estrellas, y la intensidad de lo que sentimos aquella noche se podía cortar, sin temor alguno a que doliese, habíamos cruzado el límite.

Habrán muchos temas que me recordarán a ti, pero éste será siempre en el que se unió algo más que la pasión por una banda.
Ante tu reciente desaparición, tu incomprensible pérdida, me rompo, sí, me rompo en cientos de pedazos que guardaré con cariño hasta que , si algún día deseas volver, entre los dos los recompondremos y yo, yo los pegaré tantas veces como sea necesario.
El invierno permanecerá.

"Only love, only love can leave such a mark
but only love, only love can healsuch a scar"

Para ti. Cuídate mucho.



viernes, 28 de noviembre de 2014

CIELO

No conoces éste cielo.
Nunca lo viste bostezar mientras sus fauces se abren para dejar entrar el sol de la mañana.Y tampoco lo has visto cuando la lluvia arrecia sin medida, entre intermitentes y luminosos rayos, encendiendo una luz cuando se torna oscuro y gris.
Ni has llegado a mirar el atardecer achicando fuerte los ojos para alcanzar ver más allá y prolongar así la belleza del sol cayendo.
No conoces éste cielo cuando, calado hasta los huesos en las húmedas noches, deseas permanecer observando la luna; ésta luna diferente a todas las que hayas podido contemplar porque la brisa la salpica de mar. No conoces este cielo, es diferente a todos, sus grandes ojos te miran desde lo alto y, mientras parpadean, se llevan consigo el dolor de quién lo mira enganchado en sus pestañas. No conoces éste cielo que, hace brazos con nubes de color azul, rojo, naranja o amarillo y te rodea y abraza hasta dejarte sin aliento.
No conoces éste cielo que, escribe versos en el viento con lápices de arcoíris sujetos a los extremos de la tierra y hace que las emociones se tornen añil o violetas. Siempre haciendo más bonita la vida.

No conoces éste cielo, no lo conoces. Te acercaste y de puntillas te asomaste para ver cómo era, para ver si existían nubes transparentes que te dejasen ver más allá. Para saber si podías sentir la luz que lo ilumina en tu rostro y saciarte de ella.
No conoces éste cielo, si lo conocieras de verdad tendrías que saltar el muro que de él te separa y, quedarte bajo su inmensidad para siempre.
No conoces éste cielo.

domingo, 23 de noviembre de 2014

FORMOL

Sé a qué huele el formol.

Llevo un rato mirando el frasco, jugueteando con él entre las manos, como si se tratase de un objeto sin importancia, sin valor, sin vida.
El transparente líquido inducido por el rítmico vaivén que han tomado mis dedos, se mueve de un lado a otro dentro de las paredes de su pequeña prisión, provocando olas que se deslizan como un millón de lágrimas contenidas.

Sé a qué huele el formol.

No es la primera vez que sin el sonido de sus sirenas, las ambulancias corren ante mis ojos asustados, viendo marchar otra parte de mi cuerpo, ésta vez  lo capturaron en un frasco.
Puedo llorar de nuevo otra pérdida, sin conocer muy bien el sentido de todo esto, sin comprender el por qué de tanto desgarro.

Sé a qué huele el formol.

Ese pedacito de mí también soy yo, lleva mis células y con ellas cientos de emociones que se condensan en un trozo de carne.
Sigo observándolo y empiezo a asustarme cuando intuyo, entre su sanguinolento estado, mi rostro compungido, la cara de una niña asustada que se siente pérdida, sola y abandonada en esa cárcel de cristal, dejándose llevar, arrastrada por el trasparente líquido volátil e inflamable…

Sé a qué huele el formol.

Olor penetrante y tóxico. Quizá por eso no sea capaz de dejar de llorar, quizá sea por los gases que emanan de esta sustancia, quizá sea por el cansancio de luchar contra algo invisible, transparente…
Cierra los ojos, creo que se ha dormido, lleva demasiadas horas ahí dentro. La dejaré descansar, no sabe cuál es su destino, no sabe hacia dónde se dirige su camino. ¿Ves? Somos la misma persona.
Reposa sin temor, mi niña, pronto habrá terminado todo. Tú desaparecerás, y quizá yo pueda aliviar de una vez éste dolor.

Sé a qué huele el formol.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

RENACER

Estoy cansada.
He escrito ya tanto sobre ti, sobre tu escaso e imaginado amor, sobre tu desamor, tu frialdad, tu…sobre ti en mí. Ocupas tres cuartas partes de mis escritos, de todos los que he llegado a realizar en mi vida, y no has ocupado ni una milésima parte de los días que llevo vividos. Pero ahí estás apoderándote de mi espacio, de cada hueco que queda libre después de mi día a día, de lo cotidiano, de todas esas cosas que soy yo…ahí estás tú. Permaneces aunque insisto en desplazarte, en echarte por la borda de mi corazón, aun así, sigo escribiendo cartas que se perderán en el viento, cartas que nunca serán enviadas, que jamás serán sentidas ni leídas. Tan solo un rumor en mi corazón repetirá como un eco desorientado cada palabra escrita para ti.

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Mañana será otro día y tú ya no estarás ahí, ni allí.
Tampoco aquí.
Por fin vas a desaparecer.
Verás,
ya estoy cansada.

HE DEJADO DE ABRIR TUS CARTAS

He dejado tus manos en un lugar donde ya no podrán volver a tocarme.
He dejado tus ojos escondidos detrás de una tapia, tan alta que ni el cielo puede asomarse.
He dejado tus orejas colgadas de un panal, para que solo oigas de las abejas el zumbido.
He dejado tus pies en la orilla del mar, para que con la marea se deshagan.
He dejado tu nariz sobre una rosa, en equilibrio, entre espinas y aromas.
He dejado tus brazos colgados de una farola, allí quizá sean capaces de dar abrazos.
He dejado todo tu cuerpo a merced del viento, él sabrá qué hacer con tus restos

Pero...
He dejado tus labios guardados en una caja, bajo llave, para que no puedan mentir nunca más, tan siquiera en una carta.

LA PRIMERA VEZ

Los momentos mágicos quedan en nuestras pupilas, se tatúan en ellas y cuando miras en la profundidad de los ojos puedes volver a vivirlos igual que aquella primera vez.

¿Cuántas primeras veces hay en una vida?

La tengo, tengo esa primera vez, aquella en la que me miraste de una forma diferente, aquella en la que tus ojos escribían palabras recorriendo mi figura, depositando un punto y seguido en cada pliegue, en cada rincón que se abría como una flor en primavera ante el candente sol. Tengo esa primera vez guardada detrás de mis parpados, esperando que vuelvas a mirarme a los ojos, para que puedan revivir aunque sea durante un parpadeo, lo que una vez sintieron como una eternidad.

¿JUGAMOS?

Pienso en las veces que me has amado, en los volcanes incendiados, en cada cielo desarmado al amanecer, en aquellas palabras que se encontraban furtivas al despuntar del día.
No te dejaré, no te fallaré, y pusiste en marcha la grabadora para que no se alejaran de mí jamás esas promesas, las que ahora arranco de mi piel como un pegamento corrosivo y tóxico.

Sé que me amas, que me deseas, aunque el paso del tiempo intente extinguir mi recuerdo en ti...

Nunca lo pretendí pero nuestro amor se convirtió en un castigo. Jugamos los dados del destino y nunca nos favoreció el azar, nunca jugamos para ganar, qué ironía esto del amor y el juego, siempre fuimos perdedores.

En tu soledad búscame y allí estaré, rompiendo tus esquemas, volteando cada pensamiento que intentes llevar fuera de mi alcance, no lo conseguirás, mi imagen te perseguirá y el recuerdo de cada palabra, de cada momento enamorado de la noche, te dará alcance; y mi imagen te besará y te atrapará en un perenne abrazo, estrangulando tu razón, llevándote a la locura.

Te susurraré… no te fallaré, siempre te querré.

Mírame, hombre enamorado ¿acaso crees que he dejado de amarte?

Tira los dados.